Zoco Waqif
En un laberinto de callejones estrechos, el aire huele a especias, incienso y café. Los comerciantes extienden alfombras persas, los compradores regatean por halcones y de un restaurante llega el sonido de un laúd árabe. El Souq Waqif de Doha no es una recreación de museo: es un mercado vivo que ocupa este mismo lugar desde hace más de cien años. Cuando el dinero del petróleo convirtió a Catar en un país de rascacielos, este mercado conservó —e incluso realzó— el ambiente de la antigua Arabia. Aquí se entiende cómo era Doha antes del petróleo.
Historia del mercado
«Waqif» significa «de pie». Según la leyenda, el nombre proviene de los beduinos que se quedaban aquí de pie vendiendo sus mercancías desde los camellos. El mercado existía mucho antes del boom petrolero, comerciando con perlas, dátiles y telas. A principios de los años 2000, las autoridades cataríes decidieron no derribar el antiguo barrio, sino restaurarlo y conservar su arquitectura y su ambiente tradicionales.
La restauración fue de gran envergadura: los muros de adobe se reconstruyeron a partir de fotografías históricas, y las vigas de madera son originales o réplicas exactas. Los cables eléctricos quedan ocultos y los aparatos de aire acondicionado, disimulados. El resultado es un mercado que parece auténtico, pero funciona de manera moderna.
Qué encontrará aquí
Especias e incienso
El callejón central es un reino de aromas. Montañas de azafrán, cardamomo y zumaque. Incienso de Omán, el mismo que las caravanas transportaban por la «ruta del incienso». Bakhoor, mezclas aromáticas para perfumar los hogares. Los vendedores ofrecen muestras, explican las diferencias y regatean con gusto.
Mercado de halcones
La cetrería es una tradición nacional catarí. En el Souq Waqif hay todo un «hospital de halcones» y un mercado donde las aves se venden por decenas de miles de dólares. Aunque no piense comprar un halcón, pásese a mirar: las aves se posan en perchas con «caperuzas» especiales, mientras sus dueños debaten sobre linajes con la misma seriedad que los criadores de caballos de carreras.
Telas y artesanía
Alfombras persas y afganas, chales de cachemira y ropa tradicional: kanduras, abayas y kufiyas. Tiendas de antigüedades, desde cafeteras antiguas hasta joyas beduinas. La calidad varía, desde recuerdos para turistas hasta piezas de museo.
Animales
En la parte este del mercado está el bazar de pájaros: loros, canarios y palomas. Cerca hay gatos, conejos y, a veces, cabras. A los europeos les resultará extraño, pero para los cataríes comprar una mascota en el mercado es de lo más normal.
Comer en el Souq Waqif
Restaurantes
El mercado está rodeado de restaurantes para todos los gustos y bolsillos. Cocina libanesa, iraní, yemení e india. Platos cataríes como el machboos (arroz con carne) o el harees (gachas de trigo con carne). Las mesas de las terrazas dan a los comerciantes y a los turistas que pasan.
Cafés y té
Las casas de café tradicionales sirven karak (té con leche y especias) y café árabe con cardamomo. Hay shisha —cachimba— en cada esquina. Por la noche, los cafés se llenan de gente local: es un lugar para encontrarse, conversar y disfrutar del ocio sin prisas.
Consejos prácticos
Cuándo visitarlo
El mercado abre desde la mañana hasta bien entrada la noche, pero su ambiente cambia. Por la mañana está tranquilo y las tiendas van abriendo. A mediodía hace calor y hay menos gente. Por la tarde (después de las 17:00) el mercado cobra vida: familias, turistas y gente local. Después de las 21:00 alcanza su máximo apogeo: luces, música y restaurantes llenos.
El regateo
El regateo es una tradición y parte de la diversión. Los precios de salida suelen estar duplicados. No dude en proponer su precio, marcharse y volver. Es un juego que ambas partes entienden.
Qué comprar
Especias, ligeras y poco voluminosas. Incienso y bakhoor, auténtico aroma árabe. Perfumes árabes a base de aceite. Una cafetera «dallah», un bonito recuerdo. Alfombras, si conoce el tema y está dispuesto a apañárselas con el transporte.
Cómo llegar
El mercado está en el centro histórico de Doha, cerca de la Corniche. La estación de metro Souq Waqif (Línea Dorada) queda a 5 minutos a pie. El Museo de Arte Islámico está a 15 minutos caminando.
Ambiente y carácter
El Souq Waqif es el Catar sin rascacielos, un lugar donde el país más rico del mundo recuerda sus raíces. Aquí un comerciante con kandura blanca vende las mismas especias que vendían su abuelo y su bisabuelo. Aquí un halcón cuesta lo mismo que un coche, y una taza de café, un minuto de tu tiempo.
Sí, el mercado está restaurado y en parte «escenificado». Pero la gente de aquí es real, las mercancías son reales y el ambiente es real. Esto no es Disneylandia: es un lugar vivo que los cataríes visitan con tantas ganas como los turistas. Una noche en el Souq Waqif es imprescindible en Doha: pasea por los callejones, bebe karak, escucha el laúd y respira el incienso. Siente Arabia.
