Milán
Milán: capital de la moda, el diseño y la elegancia del norte de Italia
Milán es mucho más que la segunda ciudad más grande de Italia: es el corazón económico del país, la capital mundial de la moda y el diseño, y una ciudad donde la modernidad convive en armonía con un riquísimo patrimonio histórico. Asentada en la fértil llanura lombarda, a los pies de los Alpes, Milán cuenta con unos 1,4 millones de habitantes (y más de 3 millones en su área metropolitana) y constituye el centro empresarial y cultural del norte de Italia. Aquí tienen su sede las principales empresas italianas, el legendario teatro de ópera La Scala, una de las catedrales góticas más grandes del mundo y la célebre «Última Cena» de Leonardo da Vinci.
Historia de Milán: de asentamiento celta a ciudad de talla mundial
La historia de Milán abarca más de dos mil quinientos años. La ciudad la fundaron los celtas hacia el año 600 a.C. con el nombre de Mediolanum, que significa «en medio de la llanura». En el 222 a.C. la conquistaron los romanos y pronto se convirtió en una de las ciudades más importantes del imperio. A finales del siglo III, Milán llegó incluso a ser capital del Imperio Romano de Occidente, y fue aquí donde el emperador Constantino promulgó el famoso Edicto de Milán en el 313, que legalizó el cristianismo.
La Edad Media otorgó a Milán la condición de poderosa ciudad-estado, gobernada primero por la familia Visconti y después por los Sforza. Fue durante la época de los Sforza cuando Leonardo da Vinci trabajó en la corte de Ludovico el Moro y dejó a la ciudad un legado incalculable. Tras los periodos de dominio español y austriaco, Milán se convirtió en el centro del Risorgimento, el movimiento por la unificación de Italia. En el siglo XX, la ciudad vivió una rápida industrialización y se erigió en el motor del milagro económico italiano de la posguerra.
Milán hoy
La Milán de hoy es una ciudad de contrastes: iglesias antiguas junto a los rascacielos del distrito de Porta Nuova, patios silenciosos escondidos tras las fachadas de los barrios de negocios, y trattorias tradicionales que conviven con restaurantes con estrella Michelin. Milán acoge grandes acontecimientos internacionales, desde las semanas de la moda hasta la feria del mueble Salone del Mobile, y desde la Fórmula 1 en Monza hasta las finales de la Liga de Campeones en el legendario San Siro.
La catedral de Milán: una maravilla gótica de mármol blanco
El Duomo di Milano es el principal símbolo de la ciudad y una de las catedrales góticas más grandes del mundo. La construcción de este grandioso templo comenzó en 1386 y se prolongó durante casi seis siglos, hasta darse oficialmente por concluida en 1965. La catedral está levantada con mármol rosa de Candoglia, que con el tiempo ha adquirido su característico color blanco y confiere al edificio su aspecto inconfundible.
Arquitectura y ornamentación
Las dimensiones de la catedral son impresionantes: 157 metros de largo, 92 metros de ancho y una nave central de 45 metros de altura. La fachada está adornada con más de 3.400 estatuas, 135 agujas y 700 figuras. En la aguja más alta, a 108 metros, se alza una estatua dorada de la Virgen, la Madonnina, convertida en el símbolo de Milán. Por tradición, ningún edificio de la ciudad debe superarla en altura.
El tejado de la catedral
Una de las experiencias más singulares de la catedral de Milán es pasear por su tejado. Por las escaleras o en ascensor se puede subir a las terrazas, entre agujas y estatuas, desde donde se disfruta de unas vistas impresionantes de la ciudad y, en los días despejados, de los Alpes. Es una vivencia inolvidable que permite contemplar de cerca los detalles decorativos góticos y comprender la magnitud de la estructura.
«La Última Cena» de Leonardo da Vinci
El mural «La Última Cena» (L'Ultima Cena), en el refectorio de la iglesia de Santa Maria delle Grazie, es una de las obras de arte más importantes de la historia de la humanidad. Leonardo trabajó en él entre 1495 y 1498 por encargo del duque Ludovico Sforza. Sus dimensiones son imponentes: 4,6 por 8,8 metros.
Una obra maestra y su destino
Leonardo experimentó con la técnica y empleó temple sobre yeso seco en lugar del tradicional fresco sobre yeso húmedo. Esto le permitió un detalle asombroso, pero provocó un rápido deterioro de la capa pictórica. La obra ha sobrevivido a inundaciones, guerras, restauraciones desafortunadas e incluso a un bombardeo en 1943 que destruyó parte del refectorio, aunque salvó milagrosamente la pared con la pintura.
La visita
Hoy el acceso a «La Última Cena» está rigurosamente limitado para preservar la obra maestra: se admiten grupos de 25 personas durante 15 minutos. Conviene reservar las entradas con varios meses de antelación, ya que es uno de los reclamos museísticos más solicitados del mundo. La iglesia y el refectorio figuran en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.
Galería Vittorio Emanuele II: el salón de Milán
La Galleria Vittorio Emanuele II es una de las galerías comerciales más antiguas del mundo y una obra maestra arquitectónica del siglo XIX. Construida entre 1865 y 1877 según los planos de Giuseppe Mengoni, la galería conecta la Piazza del Duomo con la Piazza della Scala y lleva el nombre del primer rey de la Italia unificada.
La arquitectura de la galería
La galería es una arcada en forma de cruz cubierta por una magnífica cúpula de vidrio de 47 metros de altura. El suelo está decorado con mosaicos que representan los escudos de las cuatro capitales del Reino de Italia: Turín, Florencia, Roma y la propia Milán. Especialmente popular es el mosaico de un toro, símbolo de Turín: según la leyenda, hay que girar tres veces sobre el talón apoyado en sus partes íntimas para atraer la buena suerte.
Compras de lujo
Hoy la galería alberga boutiques de las marcas más prestigiosas (Prada, Louis Vuitton, Gucci, Versace), así como establecimientos históricos: la librería Bocca (desde 1578), el Café Camparino, donde se inventó el aperitivo Campari, y el legendario restaurante Savini. A la galería se la conoce como «el salón de Milán»: aquí la gente se cita, pasea y observa la vida de la ciudad.
Teatro La Scala: templo de la ópera
El Teatro alla Scala es el teatro de ópera más famoso del mundo, un santuario para los amantes de la ópera y el ballet. Se construyó entre 1776 y 1778 según los planos de Giuseppe Piermarini, en el solar de la iglesia de Santa Maria della Scala. Aquí se estrenaron óperas de Verdi, Puccini, Bellini y Donizetti; aquí dirigió Toscanini y cantó Maria Callas.
La sala y la acústica
El auditorio tiene capacidad para unas 2.000 personas y es famoso por su acústica impecable. El interior está decorado en tonos rojos y dorados, con seis niveles de palcos que dibujan la característica forma de herradura. La fastuosa lámpara de 383 luces es uno de los símbolos del teatro.
Museo y visitas
El Museo de La Scala relata la historia del teatro y exhibe una colección de trajes, decorados y retratos de grandes cantantes y compositores. Desde el museo se puede asomar uno al auditorio, siempre que no haya ensayo. La temporada se inaugura el 7 de diciembre, festividad de San Ambrosio, patrón de Milán, y el estreno de esa noche es el gran acontecimiento social del año.
El distrito de la moda: el Cuadrilátero del Lujo
El Quadrilatero della Moda es el célebre distrito de la moda, delimitado por la Via Montenapoleone, la Via della Spiga, la Via Manzoni y el Corso Venezia. Es la capital mundial de las compras de lujo, donde se concentran las boutiques insignia de todas las grandes casas de moda.
Via Montenapoleone
Montenapoleone es la calle más prestigiosa del distrito y una de las arterias comerciales más caras del mundo. Aquí encontrará boutiques de Armani, Bulgari, Cartier, Dolce & Gabbana, Fendi, Valentino y decenas de otras marcas. La calle la conforman palacios históricos de los siglos XVIII y XIX reconvertidos en templos de la moda.
Via della Spiga
La peatonal Via della Spiga es más íntima y acogedora. Aquí encontrará boutiques de Bottega Veneta, Sergio Rossi y Moschino, además de tiendas conceptuales y galerías de arte contemporáneo. Pasear por el distrito es sumergirse en el mundo del estilo italiano, incluso para quienes no piensan comprar.
Castillo Sforzesco: residencia de los duques de Milán
El Castello Sforzesco es uno de los castillos más grandes de Europa y un símbolo del poder de los gobernantes de Milán. La fortaleza la construyó en el siglo XV Francesco Sforza sobre los restos de un castillo anterior de los Visconti. Con Ludovico el Moro, el castillo se transformó en una brillante corte renacentista en la que trabajaron Leonardo da Vinci y Bramante.
Los museos del castillo
Hoy el castillo alberga un conjunto de museos con ricas colecciones: el Museo de Arte Antiguo, con la inacabada «Piedad Rondanini» de Miguel Ángel; la Pinacoteca, con obras de Mantegna, Bellini y Correggio; y colecciones de antigüedades egipcias, instrumentos musicales, muebles y artes decorativas.
Parque Sempione
Tras el castillo se extiende el Parque Sempione, el principal pulmón verde del centro de Milán. Diseñado al estilo inglés a finales del siglo XIX, incluye el Arco de la Paz (Arco della Pace), inspirado en los arcos de triunfo romanos, la Torre Branca con sus vistas panorámicas y el Acuario Cívico.
Brera: el barrio bohemio de Milán
Brera es un barrio histórico que ha conservado el ambiente de la bohemia artística. Las calles estrechas y empedradas, las tiendas de antigüedades, las galerías de arte y los acogedores cafés y restaurantes le dan al distrito su carácter inconfundible.
Pinacoteca de Brera
La Pinacoteca di Brera es una de las galerías de arte más importantes de Italia. Su colección reúne obras maestras del Renacimiento italiano: el «Cristo muerto» de Mantegna, «Los desposorios de la Virgen» de Rafael y obras de Caravaggio, Tintoretto y Veronés. El museo ocupa un palazzo barroco que también acoge la Academia de Bellas Artes.
Jardín botánico
El Orto Botanico di Brera es un rincón poco conocido del barrio y uno de los jardines botánicos más antiguos de Italia (fundado en 1774). Pequeño pero encantador, es un lugar ideal para descansar del bullicio de la ciudad.
Navigli: los canales de Milán
Navigli es el distrito de los canales históricos, que en su día fueron las arterias comerciales más importantes de la ciudad. El sistema de canales, levantado a partir del siglo XII, conectaba Milán con los lagos y ríos del norte de Italia. Por estos canales se transportó el mármol para la construcción del Duomo.
Naviglio Grande
El Naviglio Grande es el más pintoresco de los que se conservan. A lo largo de sus orillas se suceden casas de colores con balcones, antiguos talleres artesanales reconvertidos en estudios de arte, bares y restaurantes. Los domingos se monta aquí un mercado de antigüedades.
Aperitivo en Navigli
El distrito es famoso por su vida nocturna y por la cultura del aperitivo, la tradición tan milanesa de los cócteles vespertinos acompañados de algo de picar. De 18:00 a 21:00, los bares ofrecen las bebidas con un copioso bufé. Navigli es el lugar ideal para sumergirse en esta costumbre.
Cocina milanesa: tradiciones del norte
La cocina milanesa se diferencia de la del sur de Italia: usa más mantequilla y nata en lugar de aceite de oliva, más arroz que pasta, y recurre con frecuencia a la carne de ternera y de cerdo. El clima y la historia de la región dieron forma a unos platos contundentes y reconfortantes.
Risotto alla milanese
La seña de identidad de la ciudad es el risotto con azafrán, que le da al plato su característico color dorado. Cuenta la leyenda que la receta nació en el siglo XVI, cuando un ayudante del maestro que trabajaba en las vidrieras del Duomo añadió azafrán (que se usaba para las pinturas) al arroz de un banquete de bodas. El risotto perfecto debe quedar cremoso, pero con el grano firme.
Cotoletta alla milanese
Esta chuleta de ternera empanada y frita en mantequilla es objeto de una eterna disputa entre Milán y Viena sobre quién la inventó primero. La versión milanesa suele prepararse con hueso y debe quedar dorada y crujiente por fuera, jugosa por dentro.
Ossobuco
Jarrete de ternera estofado con verduras y vino blanco, servido tradicionalmente con risotto o gremolata (una mezcla de ralladura de limón, ajo y perejil). Ossobuco significa literalmente «hueso con agujero»: la médula es el manjar predilecto de los entendidos.
Panettone
Un bizcocho navideño con frutas confitadas y pasas, símbolo de la Navidad milanesa que ha conquistado el mundo. El auténtico panettone exige una larga fermentación de la masa y presenta su característica forma de cúpula y su textura esponjosa.
El Milán moderno: arquitectura del siglo XXI
Milán vive un renacimiento arquitectónico. En las dos últimas décadas, la fisonomía de la ciudad ha cambiado de manera radical gracias a ambiciosos proyectos de arquitectura contemporánea.
Porta Nuova y el Bosque Vertical
El distrito de Porta Nuova es el mayor proyecto de renovación urbana de Europa. Su seña de identidad es el Bosco Verticale (Bosque Vertical), dos rascacielos residenciales diseñados por Stefano Boeri, con balcones plantados de más de 900 árboles y 20.000 plantas. Los edificios se han convertido en un símbolo de la arquitectura sostenible.
CityLife
El complejo CityLife, en el solar de la antigua feria, reúne tres rascacielos de arquitectos de renombre: la torre curva de Zaha Hadid, la torre recta de Arata Isozaki y la torre retorcida de Daniel Libeskind. El distrito cuenta además con un centro comercial y un parque.
Información práctica
Cómo llegar
Milán dispone de tres aeropuertos: Malpensa (el principal internacional, a 50 km del centro), Linate (el más cercano, para vuelos europeos) y Bérgamo-Orio al Serio (aerolíneas de bajo coste). Los trenes de alta velocidad conectan Milán con Roma (3 horas), Florencia (1 hora y 40 minutos), Venecia (2 horas y 15 minutos) y Turín (50 minutos).
Transporte
El metro de Milán es uno de los más eficientes de Italia: sus 4 líneas cubren las principales direcciones. Los tranvías, incluidos los históricos vagones naranjas de los años veinte, son una forma de viajar con mucho encanto. El sistema de bicicletas compartidas BikeMi está bien desarrollado en el centro.
Cuándo ir
La mejor época es la primavera (de abril a junio) y el otoño (de septiembre a octubre). En verano, la ciudad se vacía en agosto y muchos establecimientos cierran por vacaciones. El invierno es brumoso y húmedo, aunque diciembre resulta precioso con las luces navideñas. Las semanas de la moda (febrero y septiembre) llenan los hoteles y disparan los precios.
Dónde alojarse
El centro (Duomo, Brera) es cómodo, pero caro. Navigli es bohemio y muy animado por las noches. Porta Nuova es moderno y elegante. La zona de la Estación Central resulta económica y bien comunicada. El barrio de Tortona está de moda y queda cerca de las semanas de la moda.
Milán para distintos viajeros
Para los amantes del arte
«La Última Cena», la Pinacoteca de Brera, la Pinacoteca Ambrosiana (con dibujos de Leonardo), los museos del Castillo Sforzesco, el Museo del Novecento (arte del siglo XX) y la Fondazione Prada.
Para los compradores
El Cuadrilátero de la Moda, la Galería Vittorio Emanuele II, los outlets (Serravalle, FoxTown), las tiendas vintage de Navigli y Ticinese, y los mercados (Porta Portese, Mercato Comunale).
Para los aficionados al fútbol
El estadio San Siro (oficialmente Giuseppe Meazza), casa del AC Milan y del Inter, es un templo del fútbol italiano. El museo del estadio y las visitas al recinto están disponibles los días sin partido.
Para los gourmets
Trattorias tradicionales en los barrios de Brera y Navigli, restaurantes con estrella Michelin, el Mercato Metropolitano, escuelas de cocina y catas de vinos de Lombardía.
Consejos para viajeros
- Reserve «La Última Cena» con 2 o 3 meses de antelación: es una de las entradas más solicitadas del mundo
- Elija un día despejado para subir al tejado del Duomo: las vistas de los Alpes bien merecen la espera
- El aperitivo no es solo una bebida, sino un ritual milanés de 18:00 a 21:00
- En agosto, muchos restaurantes y tiendas cierran: planifique con antelación
- Los museos son gratuitos el primer domingo de cada mes
- Las entradas de La Scala se agotan enseguida: consulte la web dos meses antes de su visita
- Evite los restaurantes pegados al Duomo: la calidad es inversamente proporcional a la cercanía a la catedral
- El metro funciona hasta medianoche (hasta las 00:30 los fines de semana)
- En las iglesias se exige vestimenta discreta, con hombros y rodillas cubiertos
- Milán es una ciudad trabajadora: los mejores bares y restaurantes se llenan de jueves a sábado
Milán es una ciudad que no se revela a la primera. Tras su aparente eficiencia empresarial y su contención se esconde un apasionado amor por la belleza, unas tradiciones centenarias y una elegancia única. Aquí Leonardo creó sus obras maestras, Verdi estrenó óperas y Armani inventó un nuevo estilo. Milán no es un escaparate de museo, sino una ciudad viva, trabajadora y en perpetuo cambio que ofrece a cada uno lo suyo: desde la alta costura hasta un sencillo risotto, desde un aria en La Scala hasta un partido de fútbol en San Siro, desde el mural de Leonardo hasta el rascacielos de Boeri. Es una ciudad para vivirla, no solo para visitarla.