Roma
Roma: la Ciudad Eterna donde milenios de historia cobran vida
Roma no es solo la capital de Italia: es un museo viviente al aire libre donde cada piedra guarda la memoria de los siglos. La Ciudad Eterna, como se la conoce desde la antigüedad, se extiende sobre siete colinas a orillas del Tíber y lleva casi tres mil años siendo una de las urbes más influyentes del mundo. Aquí las ruinas antiguas conviven con palacios barrocos, las iglesias medievales comparten calle con boutiques de moda y las tradiciones ancestrales se entrelazan con naturalidad con la vida italiana de hoy. Con una población cercana a los 2,8 millones de habitantes, Roma es imposible de abarcar por completo en un solo viaje, y por eso invita a regresar una y otra vez.
Historia de Roma: de la leyenda al imperio y más allá
Según la leyenda, Roma se fundó el 21 de abril del 753 a. C. de la mano de los hermanos gemelos Rómulo y Remo, a quienes amamantó una loba. Los datos históricos confirman que ya por entonces existían asentamientos en el monte Palatino. De aquella pequeña aldea, Roma creció hasta convertirse en una poderosa república y, más tarde, en un imperio que en su apogeo se extendía desde Britania hasta Mesopotamia y desde el Rin hasta el Sáhara.
El Imperio romano legó al mundo no solo magníficos monumentos arquitectónicos, sino también los cimientos del derecho, la ingeniería, el urbanismo y la gobernanza. Tras la caída del Imperio romano de Occidente en el 476 d. C., la ciudad vivió un periodo de decadencia, pero renació como centro del mundo cristiano y residencia del papa. Durante el Renacimiento y el Barroco, Roma volvió a erigirse en capital cultural de Europa y atrajo a los más grandes artistas y arquitectos de la época.
Roma como capital de la Italia unificada
En 1871, Roma se convirtió en la capital del Reino de Italia unificado y puso fin al poder temporal del papado. El siglo XX trajo consigo tanto las páginas oscuras del régimen fascista de Mussolini como el milagro económico de posguerra y el esplendor cultural de la época de Fellini y La Dolce Vita. Hoy, Roma es una capital europea moderna que conserva con esmero su patrimonio único.
El Coliseo: símbolo de la grandeza imperial romana
El Coliseo (Anfiteatro Flavio) es, sin duda, el emblema más reconocible de Roma y uno de los monumentos más impresionantes de la antigüedad. Levantado entre los años 72 y 80 d. C. bajo los emperadores Vespasiano y Tito, este gigantesco anfiteatro llegaba a albergar hasta 50.000 espectadores, que acudían a presenciar combates de gladiadores, cacerías de animales salvajes y otros espectáculos.
Arquitectura e ingeniería
El Coliseo asombra no solo por su tamaño (188 metros de largo, 156 metros de ancho y 48 metros de alto), sino también por unas soluciones de ingeniería adelantadas a su tiempo. Un complejo entramado de corredores subterráneos (el hipogeo) permitía elevar a la arena animales salvajes y elementos de escenografía. El velario —un enorme toldo— protegía a los espectadores del sol, y un ingenioso sistema de entradas y salidas permitía llenar y vaciar la arena en cuestión de minutos.
Visitar el Coliseo
Hoy, el Coliseo figura entre los lugares más visitados del mundo. Conviene reservar las entradas en línea con antelación para evitar colas de varias horas. El billete combinado incluye también la entrada al Foro Romano y al monte Palatino. Las visitas nocturnas brindan la ocasión de ver la arena con una iluminación especial y con menos turistas.
El Foro Romano y el monte Palatino: corazón del mundo antiguo
El Foro Romano (Foro Romano) fue el centro político, religioso y comercial de la antigua Roma. Aquí se celebraban asambleas públicas, juicios, desfiles triunfales y ceremonias religiosas. Hoy, estas pintorescas ruinas permiten al visitante imaginar la grandeza de aquella civilización antigua.
Principales monumentos del Foro
Entre las construcciones que se conservan destacan el Templo de Saturno, con sus ocho columnas; el Arco de Tito, erigido para conmemorar la victoria sobre Judea; la Curia, sede del Senado romano; y el Templo de Vesta, donde se mantenía el fuego sagrado. La Vía Sacra (Vía Sagrada) —la calle principal de la antigua Roma— atraviesa todo el Foro.
Monte Palatino
El monte Palatino se alza sobre el Foro y se considera el lugar donde, según la leyenda, se fundó Roma. Aquí se levantaban los palacios imperiales —la Domus Augustana, la Domus Flavia y los Jardines Farnesio—. Desde la colina se disfruta de magníficas vistas del Foro y el Coliseo. Las excavaciones continúan a día de hoy y sacan a la luz nuevos capítulos de la historia.
Ciudad del Vaticano: un Estado dentro de otro Estado
La Ciudad del Vaticano —el país más pequeño del mundo (0,44 km²)— está en pleno corazón de Roma. Es el centro espiritual del mundo católico y la residencia del papa. Pese a su diminuto tamaño, el Vaticano atesora una de las colecciones de arte más ricas del planeta.
Basílica de San Pedro
La Basílica de San Pedro (Basílica di San Pietro) es la mayor iglesia cristiana del mundo y una obra maestra de la arquitectura renacentista y barroca. Bramante, Miguel Ángel, Rafael y Bernini participaron en su creación. La cúpula de Miguel Ángel, de 136 metros de altura, sirvió de modelo a catedrales de todo el mundo. En su interior se hallan la juvenil «Piedad» de Miguel Ángel, el baldaquino de bronce de Bernini, tumbas papales e innumerables obras de arte.
Plaza de San Pedro
La columnata de Bernini que enmarca la plaza es una obra maestra de la arquitectura barroca. Sus 284 columnas y 88 pilastras crean una sensación de abrazo, símbolo de la acogida que la Iglesia brinda a los fieles. En el centro se alza un antiguo obelisco egipcio traído por Calígula. Aquí se celebran las audiencias papales y las misas solemnes.
Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina
Los Museos Vaticanos forman un laberinto de 54 galerías que custodian obras de arte reunidas por los papas a lo largo de los siglos. El recorrido culmina en la Capilla Sixtina, con los frescos del techo de Miguel Ángel (1508-1512), entre ellos la célebre «Creación de Adán», y el «Juicio Final» en la pared del altar. Las colas pueden alargarse varias horas: reserve las entradas con antelación o elija las primeras horas de la mañana.
El Panteón: templo de todos los dioses
El Panteón es el edificio mejor conservado de la antigua Roma y una de las construcciones más influyentes de la historia de la arquitectura. Levantado bajo el emperador Adriano hacia el año 125 d. C., en origen sirvió de templo a todos los dioses y, desde el siglo VII, funciona como iglesia cristiana.
Maravilla arquitectónica
La cúpula del Panteón, de 43,3 metros de diámetro, fue la mayor del mundo durante más de 1.300 años. En su centro se abre el óculo, una abertura de 9 metros que es la única fuente de luz del edificio. Cuando llueve, el agua se evacúa por unos orificios especiales en el suelo. Las proporciones perfectas del interior —la esfera de la cúpula encajaría con exactitud dentro del cilindro de las paredes— transmiten una sensación de armonía absoluta.
Lugar de descanso de los grandes
El Panteón alberga las tumbas del pintor Rafael, el compositor Arcangelo Corelli y dos reyes italianos, Víctor Manuel II y Umberto I. La entrada al Panteón es gratuita, lo que lo convierte en uno de los lugares más accesibles de Roma.
Fontana di Trevi: magia de agua y piedra
La Fontana di Trevi es la fuente más grande y famosa de Roma, convertida en símbolo de la ciudad gracias a la película de Fellini «La Dolce Vita». Construida entre 1732 y 1762 según los planos de Nicola Salvi, ocupa casi por completo la Piazza di Trevi.
Composición y simbolismo
La figura central es Neptuno, dios del mar, en un carro tirado por caballos marinos que guían unos tritones. El conjunto escultórico simboliza la domesticación del mar. La fuente marca el punto final del antiguo acueducto Aqua Virgo, construido ya en el 19 a. C.
La tradición de lanzar monedas
Según la costumbre, hay que ponerse de espaldas a la fuente y lanzar una moneda con la mano derecha por encima del hombro izquierdo. Una moneda asegura el regreso a Roma, dos traen amor y tres, matrimonio. Cada día se arrojan a la fuente unos 3.000 euros, que se destinan a obras benéficas. El mejor momento para visitarla es a primera hora de la mañana o ya entrada la noche, cuando hay menos turistas.
La escalinata de la plaza de España
La escalinata de España (Scalinata di Trinità dei Monti) es una de las escaleras más famosas del mundo y un popular punto de encuentro en el centro de Roma. Sus 135 escalones unen la Piazza di Spagna con la iglesia de Trinità dei Monti, en lo alto de la colina del Pincio.
Historia y arquitectura
La escalinata se construyó entre 1723 y 1725 con financiación francesa para enlazar la embajada de España (de ahí su nombre) con la iglesia francesa de la cima. Sus curvas barrocas y sus terrazas componen una escenografía teatral de gran efecto. En primavera, la escalinata se engalana con flores de azalea.
Alrededores
Al pie de la escalinata se encuentra la Fontana della Barcaccia («Fuente de la Barca»), obra de Pietro Bernini, padre del célebre Gian Lorenzo. Las calles que rodean la plaza —Vía Condotti, Vía Borgognona, Vía Frattina— forman el «triángulo de la moda», con boutiques de las principales firmas italianas e internacionales. El museo de la Casa Keats-Shelley está justo al lado de la escalinata.
Trastevere: el alma de la Roma popular
Trastevere («al otro lado del Tíber») es uno de los barrios con más encanto de Roma y conserva el espíritu de la vida obrera auténtica. Calles estrechas y empedradas, casas cubiertas de hiedra, ropa tendida de ventana a ventana, pequeñas plazas con fuentes: aquí se percibe el verdadero carácter romano.
Lugares de interés del barrio
La Basílica de Santa María en Trastevere es una de las iglesias más antiguas de Roma, con magníficos mosaicos medievales. La Villa Farnesina guarda frescos de Rafael. El Jardín Botánico, en las laderas del Janículo, es un oasis de tranquilidad, y desde lo alto del Janículo se contempla el mejor panorama de Roma.
Vida nocturna
Al caer la noche, Trastevere se transforma en el centro de la movida romana. La Piazza di Santa María in Trastevere se convierte en punto de encuentro de jóvenes, músicos callejeros y artistas. Numerosas trattorias, bares de vinos y pizzerías sirven auténtica cocina romana en un ambiente distendido.
Cocina romana: de la carbonara al supplì
La cocina romana es la quintaesencia de la cucina povera italiana (cocina campesina), capaz de transformar ingredientes humildes en auténticas obras maestras. Aquí nacieron platos que han conquistado el mundo.
Pastas clásicas
Las cuatro grandes pastas romanas son: la carbonara, espaguetis con guanciale (carrillada de cerdo curada), huevo, pecorino romano y pimienta negra (¡sin ajo, ni cebolla, ni nata!); la amatriciana, pasta con guanciale, tomate y pecorino; el cacio e pepe, el plato de pasta más sencillo —pecorino y pimienta— que exige una ejecución magistral; y la gricia, una «amatriciana blanca» sin tomate.
Otras especialidades
Saltimbocca alla romana: ternera con prosciutto y salvia. Carciofi alla giudia: alcachofas al estilo judío, fritas hasta quedar crujientes. Carciofi alla romana: alcachofas guisadas con menta y ajo. Supplì: bolas de arroz con mozzarella, la respuesta romana a los arancini sicilianos. La pizza en Roma es fina, crujiente y a menudo rectangular (pizza al taglio).
Dónde comer
Evite los restaurantes pegados a las grandes atracciones. Las mejores trattorias están en Trastevere, Testaccio y la zona del Gueto Judío. Busque los locales donde comen los propios romanos. El almuerzo no empieza antes de las 13:00 y la cena, después de las 20:00.
Otros lugares de interés de Roma
Piazza Navona
La Piazza Navona es una de las plazas barrocas más bellas del mundo, levantada sobre el solar del Estadio de Domiciano. Tres fuentes —entre ellas la Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini—, la iglesia de Sant'Agnese de Borromini, los artistas callejeros y los cafés crean un ambiente incomparable.
Villa Borghese
El mayor parque del centro de Roma es el lugar ideal para escapar del bullicio de la ciudad. También alberga la Galería Borghese, con obras maestras de Bernini, Caravaggio, Rafael y Tiziano. Las entradas a la galería deben reservarse con antelación.
Castel Sant'Angelo y su puente
Castel Sant'Angelo fue mausoleo del emperador Adriano, fortaleza medieval y residencia papal. El puente, adornado con los ángeles de Bernini, es uno de los más románticos de Roma.
Catacumbas
Los cementerios cristianos subterráneos de los siglos II al V —las Catacumbas de San Calixto, San Sebastián y Priscila— permiten al visitante sumergirse en la atmósfera del cristianismo primitivo.
Información práctica
Cómo llegar
El aeropuerto principal es Fiumicino (Leonardo da Vinci), a 30 km del centro. El Leonardo Express llega a la estación de Termini en 32 minutos. El segundo aeropuerto, Ciampino, da servicio a las aerolíneas de bajo coste. Los trenes de alta velocidad conectan Roma con Milán (3 horas), Florencia (1,5 horas) y Nápoles (1 hora y 10 minutos).
Transporte urbano
El metro (2 líneas, más 1 en construcción) resulta cómodo para los trayectos principales, aunque muchos lugares de interés quedan fuera de su alcance. Los autobuses y tranvías completan la red. El centro histórico se recorre mejor a pie. El Roma Pass ofrece transporte gratuito y descuentos en los museos.
Cuándo visitar
La mejor época es la primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre), con un clima agradable y menos turistas. El verano es caluroso (hasta 35 °C o más) y muchos romanos se marchan en agosto. El invierno es suave, pero lluvioso. La Navidad y la Semana Santa son fechas especiales, aunque muy concurridas.
Dónde alojarse
El centro histórico (Centro Storico) permite llegar a pie a todos los lugares de interés, pero es caro. Trastevere tiene mucho ambiente y resulta algo más económico. La zona de Termini es práctica por su transporte y ofrece muchas opciones asequibles. Monti es un barrio de moda con boutiques y bares.
Roma para distintos viajeros
Para amantes de la historia
El Coliseo, el Foro, el Palatino, el Panteón, las catacumbas, el Museo Nacional Romano con sus cuatro sedes y los Museos Capitolinos, los museos públicos más antiguos del mundo.
Para apasionados del arte
Los Museos Vaticanos, la Galería Borghese, las iglesias con obras de Caravaggio (San Luigi dei Francesi, Santa María del Popolo) y los frescos de Rafael en la Villa Farnesina.
Para sibaritas de la mesa
Rutas gastronómicas por Trastevere y Testaccio, el mercado de Campo de' Fiori, clases de cocina y catas de vinos de la región del Lacio.
Para románticos
El atardecer desde el Janículo o la colina del Aventino, una cena en Trastevere, un paseo junto al Tíber y el Coliseo iluminado de noche.
Consejos para viajeros
- Reserve con antelación las entradas para el Coliseo, los Museos Vaticanos y la Galería Borghese: las colas pueden durar horas
- Para visitar las iglesias y el Vaticano se exige ropa que cubra hombros y rodillas
- Tenga cuidado con los carteristas en el metro y en las zonas turísticas
- El agua de las fuentes de Roma (los nasoni) es segura y deliciosa
- Tomar el café de pie en la barra sale mucho más barato que sentarse en una mesa de la terraza
- El almuerzo (pranzo) suele ser más barato que la cena en los mismos restaurantes
- El coperto (cargo por cubierto) es habitual; no hace falta dejar propina aparte
- Los museos cierran los lunes; el Vaticano cierra los domingos (salvo el último domingo del mes, con entrada gratuita)
- El primer domingo del mes la entrada a los museos estatales es gratuita
- El mejor gelato está en las heladerías donde no se ven montañas de helado batido en el mostrador
Roma es una ciudad que nunca se agota. Cada visita revela nuevas facetas de la Ciudad Eterna: iglesias escondidas con obras maestras de Caravaggio, plazas acogedoras lejos de las rutas turísticas, trattorias familiares con recetas de la bisabuela. Aquí el pasado no se guarda en los museos, sino que forma parte de la vida cotidiana: en los adoquines de antiguos caminos que aún se pisan, en acueductos que todavía alimentan las fuentes, en tradiciones que pasan de generación en generación. Roma nos enseña a ir más despacio, a disfrutar del momento y a apreciar la belleza en cada detalle; y esa es, quizá, la lección más importante de la Ciudad Eterna.