Santuario de la Verdad
El Santuario de la Verdad es un grandioso palacio de madera en Pattaya, tallado íntegramente en teca sin un solo clavo. Este proyecto filosófico de un millonario tailandés combina motivos budistas, hindúes y tailandeses en un himno unificado a la sabiduría oriental.
Historia de la creación
La construcción comenzó en 1981 por el empresario Lek Viriyaphant como un mensaje espiritual al mundo materialista moderno. El templo lleva más de 40 años en construcción y, por diseñó, debería completarse en 2050. El proceso interminable es parte del concepto.
Arquitectura
El edificio de 105 metros de altura esta hecho completamente de madera usando técnicas tradicionales. Cuatro salas están dedicadas a las filosofías tailandesa, jemer, china e india. Cada centímetro esta cubierto de tallas: dioses, criaturas míticas, símbolos de los cuatro elementos.
Tallas y simbolismo
Las esculturas hablan de ciclos de vida, renacimiento y armonía entre humanos y naturaleza. Buda, Shiva, Vishnu y Brahma conviven con deidades tailandesas. Los siete días de la semana, siete cielos, cuatro elementos: todo esta codificado en patrones de madera.
Proceso de construcción
Los visitantes pueden observar a los artesanos trabajando: esto es parte de la exposición. Cientos de talladores crean nuevos elementos y reemplazan los danados por el tiempo. El templo es un organismo vivo, constantemente renovándose y creciendo.
Actividades
Además del recorrido, se ofrecen: paseos a caballo y en elefante, viajes en bote alrededor del templo, shows culturales con danzas tailandesas. Hay un delfinario en el lugar. Restaurante con vistas al mar.
Información práctica
El templo esta en un cabo al norte del centro de Pattaya. Abierto diariamente de 8:00 a 18:00. Cascos obligatorios: la construcción continua. Tours en ruso disponibles. Se organizan traslados desde hoteles.
Atmósfera y consejos
El Santuario de la Verdad es la antítesis de la Pattaya del entretenimiento, un lugar para la contemplación y la admiración estética. La escala y el detalle son impresionantes. Los mejores momentos son la mañana o el atardecer, cuando la luz juega sobre las superficies de madera.
