Ciudad antigua de Hierápolis
Hierápolis es una ciudad sagrada que se alza sobre las terrazas blancas de Pamukkale. Sus ruinas romanas se asoman al borde de los travertinos: teatro, necrópolis, templos y termas. La gente venía aquí a curarse con las aguas termales, y el apóstol Felipe vivió y murió en este lugar. Una ciudad de los muertos y una ciudad de sanación, todo en un mismo enclave.
Historia de la ciudad
Hierápolis se fundó alrededor del año 190 a.C. por los reyes de Pérgamo. El nombre significa «ciudad sagrada», probablemente por las fuentes termales a las que se atribuía un origen divino.
La ciudad floreció bajo los romanos. Los terremotos de los años 17 y 60 d.C. la destruyeron, pero se reconstruyó una y otra vez. Su apogeo llegó en los siglos II y III, cuando la población alcanzó los 100.000 habitantes.
En época bizantina, Hierápolis se convirtió en centro de peregrinación cristiana, pues aquí se veneraba la tumba del apóstol Felipe. Tras la conquista selyúcida, la ciudad se fue vaciando poco a poco.
Qué ver
Teatro: el edificio mejor conservado. Tiene 15.000 asientos y un escenario ricamente decorado con relieves. La acústica es excelente. Desde las gradas superiores se contemplan los travertinos y el valle.
Necrópolis: una de las más grandes del mundo antiguo. Más de 1.200 tumbas de distintos tipos: sarcófagos, criptas y túmulos. Se extiende 2 km a lo largo del camino hacia la puerta norte.
Plutonio: cueva sagrada considerada la entrada al inframundo. De la grieta brota un gas venenoso (dióxido de carbono). Los sacerdotes obraban «milagros»: los animales morían mientras ellos, conteniendo la respiración, sobrevivían.
Templo de Apolo: junto al Plutonio. Aquí se veneraban especialmente a Apolo y sus poderes ctónicos.
Martyrion de San Felipe: iglesia octogonal del siglo V en una colina sobre la ciudad. Según la tradición, el apóstol fue crucificado aquí.
La piscina antigua
La Piscina de Cleopatra (aunque Cleopatra nunca estuvo aquí) es una fuente termal entre las ruinas. El agua está a 36 °C y en el fondo descansan columnas antiguas que se derrumbaron durante un terremoto.
Nadar entre fragmentos de mármol es toda una experiencia. La entrada es de pago; hay alquiler de toallas y taquillas.
Cómo llegar
La ciudad más cercana es Denizli, a 20 km. Hay autobuses desde Estambul, Antalya e Izmir. Los dolmus de Denizli a Pamukkale salen cada 20 minutos.