Pirámides de Guiza
Las Pirámides de Guiza son la única de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo que ha sobrevivido hasta nuestros días. Tres colosales tumbas de faraones de la Cuarta Dinastía llevan 4.500 años en pie sobre la meseta de Guiza, y todavía no sabemos con exactitud cómo se construyeron. Cuando las ves por primera vez —no en fotografías, sino en persona— lo entiendes: ninguna imagen logra transmitir la escala y la fuerza de estas estructuras.
Las tres grandes pirámides
Pirámide de Keops (Jufu)
La Gran Pirámide es la mayor estructura de piedra de la historia de la humanidad. Mide 138 metros de altura (146 originalmente) y 230 metros de lado en la base. En su construcción se emplearon unos 2,3 millones de bloques, con un peso de entre 2 y 70 toneladas cada uno.
Se construyó alrededor del 2560 a.C. para el faraón Jufu (los griegos lo llamaban Keops). Las obras duraron, según diversas estimaciones, entre 10 y 30 años. Cómo lograron los egipcios elevar bloques de varias toneladas a semejantes alturas sigue siendo objeto de debate académico.
Se puede entrar en la pirámide: un pasillo estrecho conduce a la cámara funeraria, donde hay un sarcófago de granito vacío. La subida resulta incómoda —techos bajos, calor, aire viciado—, pero merece la pena por la experiencia.
Pirámide de Kefrén (Jafra)
La segunda pirámide más grande parece más alta que la primera porque está construida sobre un terreno más elevado. En su cima conserva el revestimiento de piedra caliza blanca; en su día las tres pirámides brillaban al sol, cubiertas de piedra pulida.
Junto a la pirámide de Kefrén se encuentra la famosa Esfinge, una estatua gigante de un león con cabeza humana. Según una teoría, el rostro de la Esfinge es un retrato del propio Kefrén.
Pirámide de Micerino (Menkaura)
La más pequeña de las tres mide «solo» 62 metros de altura. Pero incluso ella impresiona por su escala. La parte inferior estaba revestida de granito rosa de Asuán, del que aún se conservan restos.
La Gran Esfinge
La Esfinge es la mayor escultura monolítica de la antigüedad: 73 metros de largo y 20 metros de alto. Se talló a partir de un único afloramiento rocoso que se interponía en el camino de los constructores de la pirámide de Kefrén. En lugar de retirarlo, los egipcios convirtieron la roca en arte.
A lo largo de los milenios, la Esfinge perdió la nariz (según una versión, a tiros por los soldados de Napoleón; según otra, a manos de los mamelucos ya en el siglo XIV) y la barba (cuyos fragmentos se conservan en el Museo Británico). Pero, aun sin ellas, deja una impresión imborrable.
Qué más ver en la meseta
Templos mortuorios
Cada pirámide tenía un templo mortuorio unido por una calzada cubierta a un templo del valle (junto al río). El mejor conservado es el de la pirámide de Kefrén: bloques masivos de granito, geometría rigurosa y ninguna decoración.
Pirámides de las reinas
Junto a las grandes pirámides hay varias más pequeñas, construidas para esposas e hijas de los faraones. Son mucho más modestas, pero ayudan a entender cómo se levantaban las tumbas egipcias.
Barco solar
En 1954 se halló un barco de madera desmontado al pie de la Gran Pirámide: el «barco solar» del faraón. Se ha reconstruido y se exhibe en un museo especial junto a la pirámide. La embarcación, de 43 metros, se conserva en perfecto estado gracias al clima seco.
Consejos prácticos
Cuándo ir
Las pirámides abren de 8:00 a 17:00 (hasta las 18:00 en verano). El mejor momento es a primera hora de la mañana, justo después de la apertura. Hacia las 10:00 llegan los autobuses turísticos y se forman aglomeraciones.
Los meses ideales van de octubre a abril, cuando no hace tanto calor. En verano las temperaturas alcanzan los 40 °C, lo que hace difícil pasar tiempo en la meseta.
Entradas
La entrada a la meseta cuesta unas 200 libras egipcias. Hay tarifas aparte para entrar en las pirámides (la de Keops es la más cara y el número de visitantes diarios es limitado). Conviene reservar las entradas por internet con antelación.
Cómo llegar
Desde el centro de El Cairo, en taxi o Uber (30-40 minutos). También puedes tomar el metro hasta la estación de Guiza y, desde allí, un taxi. Los circuitos organizados incluyen los traslados.
Qué llevar
Agua (mucha agua), sombrero, protector solar y calzado cómodo. Dentro de las pirámides hace calor y hay polvo, así que vístete en consecuencia.
Vendedores insistentes
Prepárate para ofertas insistentes de paseos en camello, souvenirs y fotos. Un «no, gracias» rotundo suele bastar. No aceptes servicios «gratis»: después te pedirán dinero.
Qué ver cerca
A media hora está la necrópolis de Saqqara, con la Pirámide Escalonada de Zoser, la más antigua de Egipto. Más lejos quedan las pirámides de Dahshur, incluida la singular Pirámide Acodada. Un circuito combinado de día completo abarca los tres complejos.
En la propia El Cairo, no dejes de visitar el Museo Egipcio de la plaza Tahrir, que alberga los tesoros de la tumba de Tutankamón y miles de otros objetos. O el nuevo Gran Museo Egipcio, cerca de las pirámides.
Ambiente y carácter
Las Pirámides de Guiza son un lugar donde sientes la conexión con la antigüedad. Hace cuatro mil quinientos años, miles de obreros trabajaron aquí, los sacerdotes oficiaban rituales y los faraones se preparaban para la vida eterna. Y las pirámides siguen en pie, sobreviviendo a imperios, religiones y civilizaciones.
El efecto es especialmente sobrecogedor al atardecer, cuando el sol se pone tras las pirámides y la arena se tiñe de rosa. O al amanecer, cuando la meseta está casi vacía y puedes quedarte en silencio al pie de la Gran Pirámide, asimilando la magnitud de lo que crearon unas personas de la Edad del Bronce.
Es un lugar para ver al menos una vez en la vida. Las fotografías no transmiten la escala; los relatos no transmiten la emoción. Solo cuando estás junto a estas montañas de piedra comprendes de lo que es capaz la humanidad.

