Pirámides de Dahshur
Dahshur es donde nació la verdadera pirámide. Fue aquí donde el faraón Seneferu, a base de ensayo y error, dio con la forma que su hijo Keops perfeccionaría más tarde en Guiza. Las dos pirámides de Seneferu, la Acodada y la Roja, son un libro de texto vivo sobre la evolución de la arquitectura egipcia.
El laboratorio del faraón Seneferu
Seneferu reinó al comienzo de la IV Dinastía, hacia el 2600 a.C. Estaba obsesionado con construir la pirámide perfecta y, durante su reinado, levantó tres o cuatro estructuras gigantescas. Ningún faraón, ni antes ni después, construyó tanto.
Dos de sus pirámides se conservan en Dahshur. La primera, la Pirámide Acodada, muestra cómo los egipcios aprendieron de sus errores. La segunda, la Pirámide Roja, demuestra lo que llegaron a lograr. Juntas cuentan la historia de un avance de ingeniería.
La Pirámide Acodada
La pirámide sur de Seneferu debe su nombre a su característico quiebre. A unos 47 metros de altura, el ángulo de las caras cambia bruscamente de 54 a 43 grados; de ahí ese perfil «acodado».
¿Por qué ocurrió esto? Hay varias teorías. Quizás los constructores descubrieron grietas en la estructura y redujeron el ángulo a toda prisa para aliviar la carga. Quizás el faraón murió y había que terminar deprisa. O tal vez se planificó así desde el principio, aunque esto último es poco probable.
La Pirámide Acodada es la mejor conservada de todas las pirámides egipcias. La mayor parte del revestimiento de piedra caliza blanca sigue en su sitio. Esto permite imaginar cómo lucían las pirámides de Guiza en la antigüedad: montañas blancas relucientes, y no escalones de piedra desnuda.
Dentro de la pirámide hay dos cámaras unidas por corredores. La visita es posible, pero requiere buena forma física: los pasillos son bajos y estrechos.
La Pirámide Roja
La pirámide norte de Seneferu es la primera pirámide «verdadera» de la historia, con caras lisas desde la base hasta el vértice. Debe su nombre al tono rojizo de los bloques de piedra caliza que quedaron al descubierto tras perder el revestimiento blanco.
Es la tercera pirámide más grande de Egipto, después de las de Keops y Kefrén. Mide 104 metros de altura y la base tiene 220 metros de lado. El ángulo es de solo 43 grados, el mismo que la parte superior de la Pirámide Acodada. Está claro que Seneferu había aprendido la lección.
La gran ventaja de la Pirámide Roja para los turistas es que se puede bajar a su interior gratis (la entrada está incluida en el boleto del recinto). El descenso son 63 metros por un corredor inclinado y, después, tres cámaras con altos techos en voladizo. Prepárate para un característico olor a amoníaco, fruto de siglos de presencia de murciélagos.
Otras pirámides de Dahshur
Además de las pirámides de Seneferu, Dahshur cuenta con varias pirámides del Reino Medio. La mayoría son ruinas de ladrillos de barro, pero también resultan interesantes.
La Pirámide Negra de Amenemhat III es la más visible. Está muy dañada, pero su núcleo de ladrillo oscuro crea una silueta espectacular contra el desierto.
La Pirámide Blanca de Amenemhat II es más colina que pirámide. Sin embargo, los arqueólogos encontraron aquí ricas tumbas de princesas con magníficas joyas que hoy se conservan en el Museo Egipcio.
Dahshur frente a Guiza y Saqqara
¿Cuál es la ventaja de Dahshur sobre Guiza? Que casi no hay turistas. Puedes pasear alrededor de las pirámides en silencio, hacer fotos sin multitudes y sentir su escala sin el bullicio.
Comparada con Saqqara, Dahshur es menos variada: aquí solo hay pirámides, sin tumbas ni templos. Pero precisamente por eso resulta ideal para quien quiera entender la evolución de la construcción de pirámides.
Ruta óptima para un día: por la mañana, Saqqara, con la Pirámide Escalonada de Zoser; por la tarde, Dahshur, con las pirámides de Seneferu. Conviene dejar Guiza para un día aparte.
Cómo llegar
Dahshur está a 40 km al sur de El Cairo y a 10 km al sur de Saqqara. No hay transporte público: solo se llega en taxi o con tours organizados.
Desde El Cairo, lo más cómodo es alquilar un coche para todo el día y visitar Saqqara y Dahshur (a veces se añade Menfis). Esto cuesta entre 50 y 80 dólares, según el regateo.
Información práctica
El recinto abre de 8:00 a 16:00. El boleto se compra en la entrada e incluye la visita a las dos pirámides de Seneferu y el descenso a la Pirámide Roja.
Llega por la mañana: al mediodía hace mucho calor y no hay sombra. Lleva agua, sombrero y calzado cómodo, porque hay arena por todas partes.
Para bajar a la Pirámide Roja necesitarás una linterna (vale el teléfono) y disposición para aguantar el aire viciado. Quien sufra claustrofobia, mejor que lo evite.
Ambiente y carácter
Dahshur es el Egipto sin industria turística. Sin vendedores insistentes, sin camellos para las fotos, sin multitudes con palos de selfi. Solo pirámides, desierto y viento.
La Pirámide Acodada resulta especialmente impresionante. Su quiebre, el error de los antiguos constructores congelado en piedra, la hace más humana que las formas perfectas de Guiza. Detrás de ese quiebre ves personas: ingenieros que se equivocaron en los cálculos, trabajadores que lo corrigieron, un faraón que aún quería algo más grande y más alto.
Visitar Dahshur es una oportunidad de ver las pirámides con ojos de investigador, y no de turista. De entender sin prisas cómo se construyeron y por qué. Es un contexto valiosísimo para todo lo demás que verás en Egipto.