Taxi Acuático Abra en Dubai Creek
Un abra es una pequeña barca de madera que cruza a los pasajeros de un lado a otro del Dubai Creek por solo 1 dirham (unos 25 céntimos). Parece algo sencillo, pero esta breve travesía de cinco minutos es una de las experiencias con más ambiente de Dubái. Mientras los rascacielos de Dubai Marina pasean a los turistas en yates, aquí, en el centro histórico, sigue viva una tradición centenaria.
Historia del abra
El Dubai Creek es una ensenada natural que divide la ciudad en dos: Bur Dubai y Deira. Antes de que se construyeran los puentes, la única forma de cruzar era en barca. Los abras aparecieron a principios del siglo XX, cuando Dubái era un pequeño asentamiento comercial.
Los abras tradicionales eran de madera y sin motor: los barqueros los gobernaban con pértigas o remos. Los de hoy llevan motor, pero conservan el casco de madera y el diseño abierto. No es una pieza de museo, sino transporte público en activo: los abras trasladan a unos 20.000 pasajeros al día.
Cómo funciona
Rutas
Hay dos rutas principales:
Bur Dubai — Deira (Old Souk): desde el muelle cercano al mercado textil de Bur Dubai hasta el muelle junto al Zoco de las Especias en Deira. Esta ruta pasa junto a los antiguos dhows comerciales (las embarcaciones de carga árabes tradicionales).
Bur Dubai — Deira (Sabkha): una ruta paralela, un poco más cerca de la desembocadura del arroyo.
También existen abras turísticos con travesías de una hora por el arroyo: salen más caros, pero permiten ver más.
Cómo usarlo
Acércate al muelle, sube a la barca (zarpan cuando se llenan, normalmente no esperarás más de 5 minutos) y paga 1 dirham en efectivo al patrón. Y ya está. Sin billetes, sin taquillas, sin horarios. Las barcas funcionan desde primera hora de la mañana hasta medianoche.
Un abra tiene capacidad para unos 20 pasajeros. Te sientas en los bancos de madera de los costados. Cuando se llena, el patrón arranca el motor y zarpa. La travesía dura entre 3 y 5 minutos.
Qué verás
La travesía no es solo un trayecto: es un pequeño recorrido turístico. Desde el agua se ven ambas orillas:
Desde Bur Dubai: el histórico barrio de Al Fahidi, con sus torres de viento y sus casas de adobe. Se distinguen los minaretes de las mezquitas y la arquitectura tradicional.
Desde Deira: el muelle con los dhows comerciales que todavía llevan carga a Irán, Pakistán y África. Son auténticos veleros de madera, aunque hoy van equipados con motor. Una estampa única: no hay otra flota de carga así en ningún otro lugar del mundo.
En el agua, decenas de abras van y vienen. Las gaviotas sobrevuelan. Huele a mar y a gasóleo. Y a lo lejos se recortan las siluetas de los rascacielos del nuevo Dubái.
Qué ver en las orillas
Lado de Bur Dubai
El barrio de Al Fahidi es el principal atractivo histórico. Aquí está también el Museo de Dubái, en un antiguo fuerte, y el mercado textil con telas de la India y de China.
Lado de Deira
El Zoco de las Especias está a un paso del muelle. El Zoco del Oro, a 5 minutos a pie. En el muelle de los dhows puedes pasear por la orilla y ver cómo cargan las embarcaciones tradicionales.
Consejos prácticos
Cuándo ir
Los abras funcionan de 6:00 a medianoche. El mejor momento es el atardecer, cuando el sol se pone tras los rascacielos y el arroyo se tiñe de dorado. La noche, con las luces encendidas, también es preciosa.
Qué llevar
Cambio (1 dirham) y una cámara: las vistas impresionan. En verano, agua y sombrero, porque en el agua puede hacer calor.
Seguridad
Los abras son seguros, pero conviene quedarse quieto y no balancear la barca. No hay chalecos salvavidas, aunque el arroyo es poco profundo y la ayuda llegaría enseguida. A lo largo de su historia apenas se han registrado incidentes graves.
Alternativas
Si quieres un trayecto más largo, puedes alquilar un abra por una hora (unos 100 dirhams la barca). En el mismo arroyo también funcionan taxis acuáticos con aire acondicionado: más cómodos, pero más caros y sin ese ambiente.
Ambiente
Cruzar en abra es el Dubái de antes de los rascacielos y los centros comerciales. Una barca de madera, el agua salpicando, los chillidos de las gaviotas, comerciantes con sacos de especias, mujeres en abaya, turistas con sus cámaras: todo se mezcla en esta breve travesía.
Hay algo que reconforta en cruzar el arroyo en una barca abierta mientras la gran ciudad bulle a tu alrededor. No es una atracción turística, sino una tradición viva, parte de la vida cotidiana de Dubái. Y por 1 dirham te llevas una experiencia que no se puede comprar por ningún dinero en los relucientes hoteles de la ciudad nueva.