Cataratas Victoria
Las tribus locales lo llamaban «Mosi-oa-Tunya», «el humo que truena». Cuando uno ve las cataratas Victoria por primera vez, entiende lo certero del nombre. Una columna de rocío se eleva cientos de metros y se divisa desde 50 kilómetros, mientras que el rugido del agua al caer se oye mucho antes de llegar al borde del cañón. Esto no es solo una catarata: es el punto donde el río Zambeze, de casi dos kilómetros de ancho, se precipita en un estrecho abismo de 108 metros de profundidad.
Una escala difícil de comprender
Victoria es la catarata más grande del mundo por tamaño combinado: 1.708 metros de ancho y 108 metros de alto. Supera a Niágara e Iguazú en caudal durante la temporada de crecidas, con unos 500 millones de litros por minuto. David Livingstone, el primer europeo que vio las cataratas en 1855, escribió: «Escenas tan hermosas debieron de contemplarlas los ángeles en su vuelo».
Las cataratas están en la frontera de Zambia y Zimbabue, y se pueden ver desde ambos lados. Cada país ofrece su propia experiencia: desde Zimbabue, las vistas clásicas de todo el ancho; desde Zambia, la posibilidad de acercarse al mismo borde e incluso bañarse en la famosa Piscina del Diablo.
Lado de Zimbabue: un panorama de poderío
Sendero a lo largo del cañón
El Parque Nacional de las Cataratas Victoria, en Zimbabue, ofrece un sendero con 16 miradores a lo largo de toda la catarata. La ruta arranca en la estatua de Livingstone y atraviesa un bosque lluvioso que existe solo gracias al rocío constante de las cataratas. Aquí crecen helechos, lianas y orquídeas raras: una verdadera selva tropical en medio de la sabana.
Desde Zimbabue se obtienen vistas de las principales secciones de la catarata: la Catarata del Diablo, las Cataratas Principales, la Herradura y la Catarata Oriental. En temporada de lluvias, el rocío es tan denso que a veces no se ven las cataratas, pero las sensaciones son inolvidables. En temporada seca hay menos agua, pero la visibilidad es perfecta.
Puente sobre el desfiladero
El histórico Puente de las Cataratas Victoria, construido en 1905, une Zambia y Zimbabue justo sobre el desfiladero. Desde él se contemplan las cataratas y el río turbulento que corre abajo. Aquí también se puede hacer puenting desde 111 metros, uno de los saltos más altos del mundo.
Lado de Zambia: al borde del abismo
Piscina del Diablo
El principal atractivo del lado zambiano es la Piscina del Diablo, una piscina natural en el mismísimo borde de las cataratas. De septiembre a diciembre, cuando el nivel del agua baja lo suficiente, se puede nadar hasta un saliente rocoso y, literalmente, sentarse al borde de una caída de 108 metros. Una barrera de roca sumergida evita que uno caiga, pero la adrenalina se dispara: uno se asoma al borde y mira hacia el abismo.
La excursión a la piscina parte de la isla Livingstone: se nada a través del río sobre las cataratas, se pasa por varias piscinas naturales y se termina en la propia Piscina del Diablo. Es del todo seguro si se siguen las normas, pero las sensaciones son las de una montaña rusa.
Arcoíris lunar
Victoria es uno de los pocos lugares de la Tierra donde se puede ver un arcoíris lunar. Durante la luna llena, con el cielo despejado, la luz de la luna se refracta en el rocío y crea un arcoíris blanco fantasmal. Una visión mística: no es de extrañar que las tribus locales consideraran este lugar morada de espíritus.
Qué más ver
Las cataratas Victoria son el centro de una región rica en aventuras. El safari en el Parque Nacional de Chobe (a 2 horas en coche) es una de las mejores formas de ver elefantes, leones e hipopótamos. El crucero al atardecer por el Zambeze, con una copa de vino y elefantes en los abrevaderos. El tour en helicóptero sobre las cataratas, el «vuelo de los ángeles», revela una escala que no se aprecia desde tierra.
Consejos prácticos
Cuándo ir
De febrero a mayo, el pico de la crecida: las cataratas a máxima potencia, aunque el rocío es tan denso que la visibilidad es limitada. De agosto a diciembre, la temporada seca: menos agua, pero cada detalle visible, y con la Piscina del Diablo accesible. Se recomienda de junio a agosto: el equilibrio entre caudal y visibilidad.
Qué lado elegir
Si dispone de poco tiempo, Zimbabue da una imagen más completa. Si busca aventura, Zambia con la Piscina del Diablo. Lo ideal es visitar ambos: los visados se obtienen en la frontera y cruzar lleva de 30 a 40 minutos.
Qué llevar
Una bolsa impermeable para los aparatos electrónicos: en temporada de lluvias todo se moja. Un chubasquero o estar dispuesto a empaparse. Calzado cómodo para los caminos resbaladizos. Y, sin falta, protección solar: el sol africano es implacable.
Ambiente
Las cataratas Victoria no son solo una maravilla natural, sino un lugar con una energía especial. Aquí uno se siente pequeño ante el poder de la naturaleza. El rugido del agua ahoga los pensamientos, los arcoíris aparecen y se desvanecen, y el aire húmedo huele a frescor y a selva tropical. Los lugareños creen que el espíritu Nyami Nyami, un dios del río con forma de serpiente, vive en las cataratas. Al contemplar este poderío, es fácil creer en mitos.
«El humo que truena» es un lugar que cambia tu escala de percepción. Después de Victoria, las demás cascadas parecen meros arroyos.