Templo de Artemisa
El Templo de Artemisa fue una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo y estaba dedicado a la diosa griega Artemisa. Fue el templo más grande de la Antigüedad —el doble de tamaño que el Partenón—, con 127 columnas de 18 metros de altura. Hoy solo queda una columna solitaria entre piedras dispersas de los cimientos, en una pequeña zona pantanosa. A pesar de los modestos restos, visitarlo despierta la imaginación sobre la grandeza de este templo legendario.