Stonehenge
Stonehenge es un misterio congelado en piedra. Hace cinco mil años, gentes del Neolítico arrastraron bloques de 80 toneladas a lo largo de cientos de kilómetros y los dispusieron en círculo con una precisión difícil de explicar sin herramientas modernas. ¿Por qué? ¿Cómo? Ante estas piedras, uno comprende que aún no conocemos las respuestas. Y en ese desconocimiento reside buena parte de la magia del lugar.
Lo que se ve
El círculo principal lo forman piedras sarsen, una arenisca local traída desde Marlborough Downs, a 30 kilómetros. Las mayores pesan hasta 25 toneladas. Piedras verticales coronadas por dinteles horizontales —los trilitos— formaban un anillo continuo. Hoy se conserva alrededor de la mitad de la estructura original.
El círculo interior se compone de piedras azules (bluestones), llamadas así por el color que adquieren cuando están mojadas. Son más pequeñas —de hasta 4 toneladas—, pero su origen resulta más extraordinario: las montañas Preseli, en Gales, a 240 kilómetros en línea recta. Aún se debate cómo las transportaron aquellas gentes de la Edad de Piedra: a pie, en barca, sobre rodillos.
La Piedra del Talón se alza fuera del círculo, en el eje del amanecer del solsticio de verano. Cuando el sol sale justo sobre ella, llega el momento para el cual, quizá, se construyó todo.
La Piedra del Altar yace en el centro, semienterrada. Su función es incierta: el nombre se lo pusieron los románticos victorianos, no los arqueólogos.
Historia de su construcción
Stonehenge se levantó en tres fases principales a lo largo de 1.500 años.
Fase 1 (hacia 3000 a. C.)
El monumento original: un foso circular y un terraplén (henge) de unos 100 metros de diámetro. Dentro había un anillo de 56 pozos (los Agujeros de Aubrey), bautizados así por un anticuario del siglo XVII. En los pozos se hallaron restos cremados: era un lugar de enterramiento antes de que aparecieran las piedras.
Fase 2 (hacia 2600 a. C.)
Llegaron las piedras azules desde Gales y se erigió la primera estructura de piedra, posiblemente un doble semicírculo. Más tarde se reordenó varias veces.
Fase 3 (hacia 2500-1600 a. C.)
Aparecieron las piedras sarsen: el círculo principal y los cinco trilitos interiores. Esto define la silueta actual de Stonehenge. Las piedras se tallaron con notable precisión, con uniones de mortaja y espiga en los dinteles: una técnica de carpintería trasladada a la piedra.
Para qué se construyó
Respuesta corta: no lo sabemos. Respuesta larga: hay muchas hipótesis, pero ninguna demostrada del todo.
Observatorio astronómico
La orientación hacia los solsticios es evidente e intencionada. En el solsticio de verano, el sol sale justo sobre la Piedra del Talón. En el de invierno, el atardecer se ve a través del trilito central. Pero ¿un observatorio para qué? ¿Un calendario agrícola? ¿Rituales religiosos?
Lugar de sanación
Las piedras azules galesas se asociaban a poderes curativos: allí hay manantiales sagrados. Muchos de los restos hallados alrededor de Stonehenge pertenecen a personas con lesiones y enfermedades. ¿Sería acaso una especie de Lourdes neolítico, un lugar de peregrinación para los enfermos?
Monumento unificador
Su construcción exigió coordinar a miles de personas durante generaciones. Quizá el propio proceso era el objetivo: unir tribus dispersas en torno a un proyecto común. Piedras de distintas regiones, ¿símbolo de unión territorial?
Visitar Stonehenge
Visita normal
La mayoría de los visitantes acuden durante el día, con entradas que incluyen el centro de visitantes y el autobús hasta las piedras. Un sendero circular pasa a entre 10 y 15 metros de ellas. No se puede llegar más cerca, por la protección del monumento.
El centro de visitantes es un excelente museo: réplicas de casas neolíticas, artefactos hallados y exposiciones interactivas sobre la construcción.
Acceso al círculo interior
Hay visitas especiales (Stone Circle Access) que permiten entrar en el círculo antes de la apertura al público o después del cierre. Grupos de hasta 30 personas, una hora dentro. Hay que reservar con meses de antelación: mucha demanda y pocas plazas.
Los solsticios
En los solsticios de verano e invierno, el acceso a las piedras es gratuito y abierto: miles de personas se reúnen para saludar el amanecer (en verano) o el atardecer (en invierno). Druidas, neopaganos, turistas curiosos, fotógrafos: una multitud variada y ruidosa.
Información práctica
Cómo llegar
Desde Londres: 2 horas en coche, o tren hasta Salisbury (1,5 horas) y luego el autobús Stonehenge Tour (30 minutos). Desde Bath: 1 hora en coche.
Entradas
Unas £22 para adultos, con reserva previa y franja horaria asignada. La membresía de English Heritage o National Trust da entrada gratuita. El Stone Circle Access cuesta unas £50 y se reserva con 2 o 3 meses de antelación.
Cuándo ir
A primera hora de la mañana o al atardecer: menos gente y mejor luz. La temporada media (de marzo a abril, de octubre a noviembre) tiene menos aglomeraciones que el verano.
Tiempo necesario
Como mínimo 2 horas: centro de visitantes y piedras. Para recorrer el paisaje y ver los túmulos, medio día. Combinado con Salisbury y su catedral, una jornada completa.
Qué más ver cerca
Catedral de Salisbury
Una obra maestra del gótico inglés a 15 kilómetros. La aguja más alta de Gran Bretaña (123 m) y una de las cuatro copias supervivientes de la Carta Magna.
Avebury
Otro complejo megalítico a 40 kilómetros, menos famoso pero, en ciertos aspectos, más impresionante. El círculo de piedras es mucho mayor que el de Stonehenge, con un pueblo literalmente dentro. Aquí se pueden tocar las piedras y caminar entre ellas sin barreras.
Mitos y malentendidos
No fueron los druidas quienes construyeron Stonehenge: es 2.000 años más antiguo que la cultura celta. Los druidas modernos celebran rituales aquí, pero se trata de una recreación del siglo XIX, no de una tradición antigua.
Merlín tampoco trasladó las piedras por arte de magia: es una leyenda de Godofredo de Monmouth (siglo XII).