Roca de Pidurangala
Una roca a un kilómetro de Sigiriya que regala la mejor vista de la famosa «Roca del León». Pidurangala es un secreto a voces: más barato, con menos gente y mágico al atardecer. La subida es más corta que la de Sigiriya, pero los últimos metros sobre los peñascos son toda una aventura.
Por qué venir aquí
La vista de Sigiriya
La razón principal: una fotografía de Sigiriya con la selva de fondo. La toma clásica que todos hemos visto, la de una roca que emerge de un mar de verde, se hace desde Pidurangala. No se puede conseguir esta vista desde la propia Sigiriya, porque desde allí se ve todo el entorno menos Sigiriya.
El precio
La entrada cuesta unas 500-1.000 rupias (unos pocos dólares), frente a los más de 30 dólares de Sigiriya. Para quien viaja con poco presupuesto, es una excelente alternativa.
El ambiente
Menos turistas, sin colas y más sensación de aventura. En la cima uno puede sentarse en silencio, algo difícil de lograr en Sigiriya.
La subida
El inicio
La ruta arranca en el Templo Rupestre Real de Pidurangala (antiguo y digno de ver). El camino atraviesa el bosque: escalones, raíces y senda. La primera parte es fácil, a la sombra de los árboles.
El Buda reclinado
Por el camino se ven las ruinas de un antiguo templo con un Buda reclinado de 15 metros (de ladrillo, parcialmente derruido). Son los restos de un monasterio adonde se retiraron los monjes tras la caída de Kashyapa.
Los peñascos
La parte final consiste en trepar por unos enormes peñascos. Hay que ayudarse con las manos, no hay mucho a lo que agarrarse y a veces aparecen huecos entre las rocas. No es peligroso, pero exige precaución. Las chanclas son mala idea.
La cima
Una plataforma plana de peñascos con vistas de 360 grados. Sigiriya al alcance de la mano y, a izquierda y derecha, selva interminable y montañas en el horizonte. Hay sitio para todos, así que acomódate a gusto.
Cuándo ir
El amanecer
El momento clásico: salir entre las 5:00 y las 5:30 para ver amanecer desde la cima. Sigiriya con las primeras luces del sol es esa famosa toma. La linterna es imprescindible (se sube a oscuras).
El atardecer
Una alternativa para quien no madruga. El sol se pone tras Sigiriya, con luz dramática y la silueta de la roca. El descenso es al anochecer o ya de noche, así que hace falta linterna.
Durante el día
Hace calor y la luz es plana, pero hay muy pocos turistas. Si tu objetivo no es la fotografía, sino la vista y la experiencia, funciona bien.
Información práctica
Entradas
500-1.000 rupias (unos 2-3 dólares). Se pagan a la entrada del templo.
Duración
La subida lleva entre 30 y 45 minutos. En la cima, todo el tiempo que quieras. La visita completa, de 2 a 3 horas.
Qué llevar
Agua, linterna (para el amanecer o el atardecer) y zapatos cómodos de suela antideslizante. La cámara es imprescindible.
Código de vestimenta
En el recinto del templo hay que llevar cubiertos los hombros y las rodillas. En la cima da igual, pero respetar el lugar nunca está de más.
Comparación con Sigiriya
Sigiriya ofrece historia, frescos, las ruinas del palacio y la condición de Patrimonio de la Unesco. Pidurangala ofrece la vista de Sigiriya, aventura y un buen precio. La opción ideal es hacer ambas: Sigiriya de día (historia) y Pidurangala al amanecer (fotos). Si hay que elegir una, depende de las prioridades de cada cual: la cultura o el paisaje.
El ambiente
Pidurangala es el Sri Lanka «de verdad» para quienes están cansados de las rutas turísticas. Trepar por los peñascos, saludar al amanecer en silencio, una vista que quita el aliento. Aquí no hay infraestructura ni nada pulido: solo roca, selva y cielo.