Cataratas del Niágara
Las cataratas del Niágara no son una sola cascada, sino tres: la Herradura, en el lado canadiense, y las cataratas Americana y Velo de Novia, en el lado estadounidense. Juntas forman el salto de agua más caudaloso de América del Norte: cada segundo caen más de 2.800 metros cúbicos de agua.
El lado canadiense
Ofrece las mejores vistas de las cataratas. Table Rock es un mirador situado justo al borde de la Herradura. Journey Behind the Falls lleva a unos túneles tras la cascada, donde uno queda dentro de la pared de agua. Y los Hornblower Cruises se acercan en barco lo máximo posible a la Herradura.
El lado estadounidense
El Maid of the Mist son los legendarios barcos azules que navegan desde 1846. Cave of the Winds es una plataforma de madera en la base del Velo de Novia, donde uno queda literalmente dentro de la cascada. Y la isla de la Cabra, entre las cataratas, invita a pasear.
El Niágara de noche
Al caer la tarde, las cataratas se iluminan con potentes focos rojos, azules y verdes. En verano, los domingos, miércoles y festivos hay fuegos artificiales sobre el agua.
Información práctica
Desde Toronto se tarda 1,5 horas; desde Nueva York, 7 horas, o se puede volar a Búfalo. Entre el lado canadiense y el estadounidense está el Rainbow Bridge: hacen falta pasaporte y visado de ambos países. Calcule al menos un día para ver un lado y dos para los dos.
Alrededores
Niagara-on-the-Lake, con sus bodegas y su vino de hielo. El Whirlpool, aguas abajo de las cataratas, salvado desde 1916 por el teleférico Aero Car. Y Búfalo, con su arquitectura de Frank Lloyd Wright y sus alitas de pollo en el Anchor Bar.