Mausoleo de Halicarnaso
El Mausoleo de Halicarnaso fue una de las siete maravillas del mundo antiguo, de la que apenas queda nada. La tumba del rey cario Mausolo dio nombre a todos los mausoleos del mundo, pero ella misma acabó reducida a un montón de piedras y recuerdos. Una historia de grandeza y destrucción en un solo lugar.
El rey Mausolo
Mausolo gobernó Caria (al suroeste de Asia Menor) en el siglo IV a. C. como sátrapa del Imperio persa, aunque en la práctica era un rey independiente. Su capital, Halicarnaso (la actual Bodrum), era próspera.
Mausolo murió en el 353 a. C., antes de que su tumba estuviera terminada. Su viuda y hermana, Artemisia II, continuó la obra. Solo sobrevivió a su esposo dos años, pero logró completar el monumento.
La palabra «mausoleo» deriva del nombre de Mausolo: su tumba se convirtió en el modelo de las construcciones funerarias monumentales.
Cómo era el Mausoleo
Los autores antiguos describen un edificio de unos 45 metros de altura, con tres niveles: un alto podio, una columnata de 36 columnas jónicas y un tejado piramidal de 24 escalones. En la cima había una cuadriga (un carro tirado por cuatro caballos) con las estatuas de Mausolo y Artemisia.
Los mejores escultores griegos, Escopas, Briaxis, Leócares y Timoteo, decoraron el edificio con relieves y estatuas. Los temas: batallas con amazonas, centauromaquia y carreras de carros.
Destrucción
El Mausoleo se mantuvo en pie durante más de 1.500 años. Los terremotos de los siglos XII al XV fueron destruyéndolo poco a poco. Hacia el siglo XV ya estaba en ruinas.
El golpe final lo dieron los Caballeros Hospitalarios. Al construir el Castillo de Bodrum entre 1494 y 1522, usaron el Mausoleo como cantera. Sus bloques de mármol, relieves y estatuas fueron a parar a las murallas de la fortaleza.
Qué queda
En el solar del Mausoleo hay un hoyo con fragmentos de los cimientos, algunas columnas y piedras. Un pequeño museo muestra reconstrucciones y la historia del monumento.
Los mejores fragmentos están en el Museo Británico de Londres. En la década de 1850, Charles Newton se llevó las estatuas de Mausolo y Artemisia, los relieves de la amazonomaquia y partes de la cuadriga. Turquía exige su devolución; Gran Bretaña se niega.
¿Vale la pena visitarlo?
Respuesta sincera: si no te apasiona la Antigüedad, puede resultar aburrido. Las ruinas son mínimas y el museo, modesto. Es un lugar para la imaginación, no para los ojos.
Pero si conoces el contexto, la visita resulta conmovedora. Estar donde se alzó una de las siete maravillas, imaginar aquel coloso de 45 metros y pensar en Mausolo y Artemisia es otra cosa.
Información práctica
El Mausoleo abre de 8:30 a 19:00 (en verano) o a 17:00 (en invierno). Las entradas son baratas. La visita lleva de 30 a 45 minutos si lees los paneles informativos.
Ubicación: en el centro de Bodrum, a 10 minutos a pie del castillo.
