Palacio Changdeokgung
Si tuviera que quedarme con un solo palacio de Seúl, elegiría sin dudarlo Changdeokgung. No porque sea el más grande ni el más antiguo, que los hay más grandes y más antiguos. Pero Changdeokgung tiene algo difícil de explicar, una armonía especial que te hace volver una y otra vez. La UNESCO lo incluyó en la Lista del Patrimonio Mundial con razón, al señalar que es un «ejemplo excepcional de arquitectura palaciega del Lejano Oriente y de diseño de jardines».
Historia del palacio: la residencia secundaria que se convirtió en principal
Changdeokgung, «Palacio de la Virtud Próspera», se construyó en 1405 como residencia real secundaria. El palacio principal era entonces Gyeongbokgung, mientras que Changdeokgung servía para el descanso y el retiro. Pero la historia tenía otros planes.
En 1592, la invasión japonesa destruyó ambos palacios. Gyeongbokgung quedó en ruinas durante casi 300 años, pero Changdeokgung se reconstruyó hacia 1610 y desde entonces pasó a ser la residencia real principal. Aquí vivieron, gobernaron y murieron los reyes de la dinastía Joseon durante más de 250 años.
El último rey coreano, Sunjong, vivió en Changdeokgung hasta 1926. Tras su muerte, el palacio se convirtió en museo, pero los miembros de la familia real siguieron viviendo aquí mucho tiempo. La última princesa, Yi Bangja, murió en el palacio en 1989. Así que Changdeokgung no es una ruina antigua, sino un lugar de memoria viva, donde la historia terminó literalmente ayer.
Arquitectura: armonía con la naturaleza
El principio de la «irregularidad»
¿Qué distingue a Changdeokgung de otros palacios coreanos? Que se construyó «mal». En la tradición confuciana, los palacios se alineaban con rigor en sentido norte-sur, de forma simétrica y siguiendo principios geométricos precisos. Pero Changdeokgung está en una ladera, y los arquitectos decidieron no luchar contra el terreno, sino acompañarlo.
Los edificios se disponen de forma asimétrica, los caminos serpentean entre rocas naturales y los muros se curvan alrededor de los árboles que ya crecían aquí antes de la construcción. Este principio se llama «pungsu» (la variante coreana del feng shui): vivir en armonía con la naturaleza, no en contra de ella.
Puerta Donhwamun
La puerta principal del palacio es la puerta palaciega más antigua que se conserva en Seúl; data de 1412 (con una restauración tras el incendio de 1609). Fíjate en el techo de dos niveles, señal del máximo rango del edificio.
Sala del trono Injeongjeon
La sala del trono de Changdeokgung es más pequeña que la de Gyeongbokgung, pero no menos majestuosa. Aquí los reyes recibían a los funcionarios, proclamaban edictos y celebraban ceremonias. El interior se conserva prácticamente intacto: trono de madera, dosel con dragones, biombo con el sol y la luna.
Aposentos reales: Huijeongdang y Daejojeon
Estos edificios resultan interesantes por sus elementos occidentales: ventanas de cristal, luz eléctrica, alfombras. El rey Sunjong modernizó su residencia a principios del siglo XX, y vemos una curiosa mezcla de tradición coreana y confort europeo.
El Jardín Secreto (Huwon): la joya del palacio
¿Por qué «secreto»?
La parte norte del complejo palaciego la ocupa un enorme jardín de 32 hectáreas, casi 45 campos de fútbol. Se llama «Jardín Secreto» (Huwon) o «Jardín Trasero» (Buwon) porque estaba vedado a los de fuera. Solo la familia real y sus allegados podían pasear por sus senderos.
El jardín se fue creando a lo largo de 300 años: cada rey añadía algo. Pero el principio se mantuvo intacto: la mínima intervención en la naturaleza. De los 26.000 árboles del jardín, la mayoría son de origen natural y muchos tienen más de 300 años.
Estanque Buyongji y pabellón Buyongjeong
El rincón más famoso del jardín es un estanque cuadrado con una isla redonda en el centro. El cuadrado simboliza la tierra; el círculo, el cielo. En la isla se alza un elegante pabellón con techo de dos niveles. Alrededor del estanque hay terrazas donde el rey y los cortesanos admiraban la luna, leían poesía y hacían pícnic.
Biblioteca Gyujanggak
El jardín alberga la biblioteca real, donde se guardaban documentos del Estado, crónicas históricas y obras literarias. El rey Jeongjo (reinó entre 1776 y 1800) transformó la biblioteca en un centro de investigación donde trabajaban los mejores eruditos del país.
Qué ver cerca
Changdeokgung está en pleno centro del Seúl histórico. Al oeste del palacio está Bukchon Hanok Village, con sus casas tradicionales coreanas. Es la continuación ideal: tras el esplendor palaciego, calles tranquilas con tejados de tejas.
Al sur queda el barrio de Insadong, donde puedes comprar antigüedades y artesanía tradicional, o tomar el té en una casa de té con encanto. Y a pocas manzanas al oeste está el Palacio Gyeongbokgung, el palacio principal y más grande de Seúl.
A poca distancia a pie está el Templo Jogyesa, el centro del budismo coreano. Tras la rigidez confuciana de los palacios, aquí puedes descubrir otra cara de la espiritualidad coreana.
Consejos prácticos
Visitar el Jardín Secreto
Importante: al Jardín Secreto solo se accede con visita guiada. Las visitas salen varias veces al día en coreano, inglés, japonés y chino. Los grupos son limitados (de 50 a 100 personas); reserva las entradas con antelación por internet. La visita dura unos 90 minutos e incluye bastante caminata, así que ponte calzado cómodo.
Cuándo ir
El palacio abre de 9:00 a 18:00 (en invierno hasta las 17:30) y cierra los lunes. El mejor momento: a primera hora de la mañana o una hora antes del cierre, cuando hay menos turistas.
Cada estación tiene su encanto: la primavera, con la floración de los cerezos y las azaleas; el verano, con una vegetación exuberante y la sombra de los árboles centenarios; el otoño, con el follaje dorado (la mejor época); el invierno, con la nieve sobre los tejados de tejas. El Jardín Secreto es especialmente bonito en otoño, cuando los arces y los ginkgos se tiñen de rojo y amarillo.
Hanbok y entrada gratuita
Como en otros palacios de Seúl, la entrada es gratuita para quienes vistan el traje tradicional coreano, el hanbok. Hay tiendas de alquiler por todo el barrio; los precios arrancan en los 15.000 won por varias horas. No solo es un ahorro, sino una ocasión estupenda para una sesión de fotos en escenarios históricos.
Ambiente y consejos
Changdeokgung es un palacio para la contemplación. Le falta la escala majestuosa de Gyeongbokgung, pero tiene algo más sutil: una armonía entre la arquitectura y la naturaleza que se siente a cada paso.
Eso se nota sobre todo en el Jardín Secreto, que conviene visitar en otoño. Cuando la luz del atardecer ilumina los pabellones y los arces y los ginkgos arden en todos los tonos del rojo y el dorado, entiendes por qué los reyes coreanos eligieron este lugar para retirarse.
Changdeokgung no es solo un lugar bonito para hacer fotos. Es una reflexión sobre el tiempo, la naturaleza y el ser humano. El palacio enseña un principio importante: no conquistes la naturaleza, vive en armonía con ella. Ven sin prisa, date permiso para simplemente estar, y Changdeokgung se te revelará de un modo muy distinto que a quienes lo recorren en media hora.