Basílica de la Santa Sangre
La Basílica de la Santa Sangre es una iglesia románico-gótica singular que custodia una de las reliquias cristianas más sagradas: un frasco que, según la tradición, contiene la sangre de Cristo. Thierry de Alsacia la trajo de Tierra Santa en 1150, durante la Segunda Cruzada. La basílica consta de dos capillas: la románica inferior, oscura y solemne, y la gótica superior, ricamente decorada. Cada día se expone la reliquia para su veneración. La Procesión de la Santa Sangre, el Día de la Ascensión, es un importante acontecimiento religioso y cultural, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.