Madrasa Al-Attarine
La Madrasa Al-Attarine, construida entre 1323 y 1325 bajo el sultán Abu Said Uthman II, debe su nombre al cercano mercado de especias. A pesar de su pequeño tamaño, impresiona por la densidad de su decoración, con mosaicos de zellige, estuco tallado y cedro labrado. El patio central, con una fuente de mármol, es un remanso de paz frente al bullicio del mercado. Inscripciones cúficas y florales cubren casi todas las superficies. Su ubicación junto a la mezquita Al-Qarawiyyin la convierte en un punto ideal para explorar el corazón de la medina.