Ubud
Ubud es el corazón espiritual de Bali, donde las terrazas de arroz se funden con los templos antiguos y el yoga matutino da paso a las danzas del atardecer. Aquí el tiempo fluye de otra manera: sin prisas, solo contemplación.
La ciudad está en pleno centro de la isla, a 200-300 metros de altitud, lo que suaviza el clima frente al de la costa. Alrededor se extiende una exuberante vegetación tropical, surcada por ríos, y los famosos arrozales de Tegallalang, que se han convertido en todo un símbolo de Bali.
Las principales atracciones quedan muy cerca unas de otras. El Bosque Sagrado de los Monos, con sus 1.200 macacos, está en el mismo centro de la ciudad. Cada noche, el Palacio de Ubud se transforma en escenario para las danzas tradicionales legong, kecak y barong. Y el templo Tirta Empul, con sus manantiales sagrados, es lugar de peregrinación para los balineses.
Ubud es la capital mundial del yoga y el bienestar: alberga decenas de estudios, retiros y centros de spa. Penestanan es el barrio de los nómadas digitales, con espacios de coworking y cafeterías orgánicas. Restaurantes vegetarianos como Alchemy y Sayuri Healing Food sirven platos difíciles de encontrar en otro sitio.
La oferta gastronómica es muy variada: desde los warungs con nasi goreng por 1-2 dólares hasta Locavore, uno de los mejores restaurantes de Asia, con un menú degustación por 100 dólares. Y una Bintang al atardecer junto a los arrozales es, en sí misma, otra forma de meditación.
Para moverse, lo mejor es la moto, pero hay que tener cuidado: el tráfico es caótico y la policía revisa los carnés internacionales. Grab y Gojek funcionan, aunque no recogen en todas partes por las protestas de los taxistas locales.
La mejor época para visitar Ubud es mayo, junio, septiembre y octubre: tiempo seco, sin demasiado calor y con menos turistas. Eso sí, evita el Nyepi de marzo, el Día del Silencio, cuando todo cierra, incluido el aeropuerto.
