Praga
Praga 2026: lo que debes saber antes de viajar
Praga es una de esas ciudades que te atrapa desde el primer momento. Caminas por sus calles empedradas, cruzas el Puente de Carlos al amanecer y entiendes por qué la llaman la ciudad de las cien torres. Pero más allá de la postal perfecta, hay una Praga real que merece conocerse a fondo.
Lo primero que debes saber: Praga no es cara si sabes dónde buscar. El centro histórico tiene precios inflados para turistas, pero basta con alejarse dos calles para encontrar cervezas a 45 CZK (menos de 2 EUR) y platos contundentes por 150-200 CZK (6-8 EUR). La corona checa sigue siendo la moneda oficial, así que olvida el euro en efectivo y cambia en casas de cambio con tasa del 0 % de comisión, nunca en el aeropuerto ni en la calle Karlova.
El idioma no será problema. Los checos jóvenes hablan inglés con fluidez, y en zonas turísticas encontrarás menús en español. Aun así, aprender cuatro palabras en checo te abrirá puertas: dobry den (buenos días), dekuji (gracias), prosim (por favor) y na shledanou (adiós). Los locales agradecen el esfuerzo.
Desde España, Vueling, Iberia y Ryanair operan vuelos directos desde Madrid y Barcelona en menos de 3 horas. Desde México, hay conexiones vía Frankfurt o París con Lufthansa y Air France. El aeropuerto Vaclav Havel está a 30 minutos del centro en el autobús 119 más metro, por apenas 40 CZK.
Barrios de Praga: dónde alojarse
Stare Mesto (Ciudad Vieja): para la primera visita
Es el corazón histórico de Praga, donde está la Plaza de la Ciudad Vieja con su famoso reloj astronómico. Aquí todo queda a un paso: museos, restaurantes, tiendas. La desventaja es obvia: precios altos y multitudes constantes. Un hotel decente cuesta 100-150 EUR por noche, y las terrazas cobran el doble que en otros barrios. Resulta ideal si vienes pocos días y quieres aprovechar al máximo el tiempo, aunque conviene preparar el bolsillo.
Mala Strana (Ciudad Pequeña): romanticismo auténtico
Al otro lado del Puente de Carlos, bajo la sombra del Castillo de Praga. Calles barrocas, jardines escondidos y embajadas en palacios históricos. Es más tranquilo que Stare Mesto, pero igual de céntrico. Los hoteles boutique rondan los 80-120 EUR y hay pensiones familiares desde 50 EUR. Es mi favorito para parejas que buscan ambiente romántico sin renunciar a la ubicación.
Hradcany: junto al castillo
El barrio del castillo es residencial y silencioso. Hay pocas opciones de alojamiento, pero las que existen son exclusivas. Despertar con vistas a la Catedral de San Vito no tiene precio, aunque sí lo tiene el hotel: desde 150 EUR. La zona cierra temprano y hay pocos restaurantes, así que bajarás a Mala Strana para cenar. Perfecto para quien prioriza la tranquilidad absoluta.
Zizkov: alternativo y económico
Es el barrio más bohemio de Praga, lleno de bares underground, galerías de arte y jóvenes locales. La torre de televisión, con sus bebés gigantes escalando, es ya un emblema. Hay albergues desde 15 EUR y hoteles desde 40 EUR, y queda a 15 minutos en tranvía del centro. Si buscas vida nocturna auténtica y precios razonables, Zizkov es tu zona. No esperes arquitectura medieval, pero sí energía de verdad.
Vinohrady: elegancia local
Según los praguenses, es el barrio más bonito para vivir. Edificios art nouveau, parques arbolados, cafeterías de especialidad y restaurantes de calidad sin precios turísticos. Queda a 10 minutos en metro de Stare Mesto. Los apartamentos con cocina arrancan en 60 EUR y los hoteles en 70 EUR. Es ideal para estancias largas o familias. Aquí verás cómo viven realmente los checos de clase media-alta.
Karlin: moderno y gastronómico
Antiguo barrio industrial reconvertido en zona de moda. Aquí están algunos de los mejores restaurantes de Praga, startups tecnológicas y apartamentos de diseño. Menos turístico y más cosmopolita, con precios similares a los de Vinohrady. Excelente para foodies y viajeros que prefieren un ambiente contemporáneo. El mercado Karlin Hall, los sábados, es imprescindible.
Vysehrad: tranquilidad histórica
Al sur del centro, dominado por la fortaleza de Vysehrad. Vistas panorámicas del río Moldava, menos turistas y precios moderados. Hoteles desde 50 EUR. Queda a 20 minutos en metro del centro, así que requiere más desplazamientos. Perfecto para viajeros que quieren combinar historia y calma, sobre todo en verano, cuando el centro se masifica.
Mejor época para visitar Praga
Primavera (abril-mayo): mi recomendación
Temperaturas agradables, entre 12 y 20 grados, jardines en flor y días largos. Los cerezos de Petrin florecen a mediados de abril y crean un espectáculo comparable al de Japón. La Semana Santa trae mercados tradicionales con artesanías y comida típica. Mayo es perfecto: buen clima, menos turistas que en verano y precios razonables. El único riesgo son las lluvias ocasionales, así que lleva siempre un paraguas plegable.
Verano (junio-agosto): multitudes y festivales
Días de hasta 16 horas de luz, temperaturas de 25 a 32 grados y terrazas animadas hasta medianoche. El Puente de Carlos se llena desde las 8 de la mañana y la Plaza de la Ciudad Vieja parece Times Square. Si viajas en julio o agosto, madruga para las visitas principales. Los festivales de música y cine compensan las aglomeraciones. Reserva alojamiento con dos meses de antelación como mínimo.
Otoño (septiembre-octubre): el equilibrio perfecto
Septiembre mantiene buen clima (15-22 grados) con menos gente. Octubre tiñe los parques de colores dorados y baja los precios. El festival del vino en Praga 7 es un rincón poco conocido. A finales de octubre empieza a refrescar, así que lleva una capa de abrigo ligero. Para los fotógrafos, la luz de otoño sobre los tejados rojos es mágica.
Invierno (noviembre-marzo): mercados navideños y nieve
Los mercados navideños de Praga están entre los mejores de Europa. Desde finales de noviembre hasta enero, las plazas se llenan de puestos con trdlo (pastel en espiral), svinecek (jamón asado) y vino caliente. Diciembre es temporada alta, con precios de verano. Enero y febrero son fríos (de -5 a 5 grados), pero baratos y vacíos. La nieve ocasional convierte la ciudad en una postal, aunque el empedrado se vuelve resbaladizo.
Fechas que conviene evitar
La Semana Santa, los puentes de mayo, la Navidad y el Año Nuevo disparan los precios y saturan el centro. Si no te queda otra opción, reserva con mucha antelación y evita los restaurantes de la zona turística. Los fines de semana de junio a agosto traen despedidas de soltero británicas al centro, algo que ha mejorado en 2026, pero que sigue presente.
Itinerario por Praga: de 3 a 7 días
Día 1: Ciudad Vieja y orientación
Empieza temprano en la Plaza de la Ciudad Vieja. Llega antes de las 9 para ver el reloj astronómico sin multitudes. El espectáculo de las figuras, justo en punto, vale los tres minutos de espera. Desayuna en Café Savoy o en Misto (mejor relación calidad-precio). Recorre las calles medievales hacia el Barrio Judío: las sinagogas, el cementerio antiguo y el Museo Judío merecen 3-4 horas. El billete combinado cuesta 500 CZK.
Almuerza en Lokál Dlouhaaa, una cervecería tradicional con comida checa a precios locales. Por la tarde, pasea por la calle Parizska (la más exclusiva de Praga) hacia el río. Cruza el Puente de Carlos al atardecer, cuando la luz es perfecta para las fotos. Cena en Mala Strana y recorre el puente de noche para verlo iluminado.
Día 2: castillo y Mala Strana
Madruga para el Castillo de Praga. Abre a las 6, pero los interiores no se visitan hasta las 9. Llega a las 8:30 para estar entre los primeros. El circuito B (250 CZK) incluye lo esencial: la Catedral de San Vito, el Antiguo Palacio Real y el Callejón del Oro. Dedica 3-4 horas al complejo. El cambio de guardia, a las 12, es breve pero vistoso.
Baja por Nerudova hacia Mala Strana para almorzar. Prueba U Modre Kachnicky para el pato asado o Café de París para su legendario entrecot con salsa secreta. La tarde es para perderse: los jardines Vrtbovska (entrada 100 CZK, vistas increíbles), la iglesia de San Nicolás (la barroca, que no hay que confundir con la de Stare Mesto) y las tiendas de marionetas. Sube a la Torre Petrin en funicular para ver el atardecer.
Día 3: Vysehrad y barrios alternativos
Dedica una mañana tranquila a Vysehrad, la fortaleza donde nació la leyenda de Praga. Toma el metro hasta la estación Vysehrad, pasea por el cementerio donde descansan Dvorak y Smetana, visita la basílica románica y disfruta de las vistas del Moldava sin turistas. Con dos horas basta.
Almuerza en Vinohrady y baja caminando por el parque Havlickovy Sady. Explora este barrio residencial: cafeterías de especialidad como Muj Salek Kavy, tiendas vintage y arquitectura art nouveau. Por la tarde, cruza a Zizkov para ver la torre de televisión y tomar unas cervezas en bares locales como U Sadu o Bukowski Bar. Esta es la Praga que no sale en Instagram.
Día 4: museos y cultura (si tienes más tiempo)
Elige según tus intereses. El Museo Nacional en la Plaza Wenceslao (renovado, con un edificio impresionante), la Galería Nacional en el Palacio Veletrzni (arte moderno checo), el Museo del Comunismo (crudo pero necesario) o el Museo Mucha (art nouveau en su máxima expresión, 350 CZK). Un museo por la mañana es suficiente.
Deja la tarde libre para las compras: cristal de Bohemia en Moser (caro pero auténtico), marionetas en Truhlarna o discos de vinilo en Music Antik. O, simplemente, siéntate en una terraza a ver pasar la vida. Reserva una cena especial en La Degustation o Field para descubrir la nueva gastronomía checa.
Días 5-6: excursiones de un día
Kutna Hora (1 hora en tren, 100 CZK): el osario de Sedlec, con los huesos de 40.000 personas decorando la capilla, es único. La catedral de Santa Barbara rivaliza con San Vito. Con medio día basta.
Cesky Krumlov (3 horas en autobús, 200 CZK): ciudad medieval de cuento, Patrimonio de la Humanidad. Requiere un día completo, pero lo vale. Sal temprano, vuelve tarde y, si puedes, quizá pernocta.
Karlovy Vary (2 horas en autobús): ciudad balneario con arquitectura opulenta, colinas boscosas y aguas termales. Pasea bebiendo de las fuentes con tu vaso de porcelana. Ideal para un día relajado.
Día 7: cierre y despedida
Vuelve a tu lugar favorito sin prisa. Un desayuno largo en Café Imperial bajo sus techos de mosaico, las últimas compras y un paseo final por el río. El Naplavka (paseo fluvial), los sábados, acoge un mercado de agricultores. Termina con una cerveza de despedida en el parque Letna, contemplando la ciudad desde arriba. Guarda 90 minutos para llegar al aeropuerto.
Dónde comer en Praga: restaurantes y cafés
Comida checa tradicional
Lokal (varias ubicaciones): la cadena que revivió la cocina checa. Svickova (solomillo en crema), kulajda (sopa de patata y eneldo), cerdo asado con chucrut. Los platos cuestan 180-280 CZK, y las cervezas Pilsner Urquell salen frescas de tanque. Mi favorito es Lokal U Bile Kuzelky, en Mala Strana, con menos turistas.
U Fleků: cervecería desde 1499, la más antigua de Praga. Cerveza negra propia, ambiente histórico y acordeonista incluido. Turístico, pero auténtico. Menú fijo a 600 CZK con cerveza ilimitada. Reserva obligatoria.
U Modre Kachnicky: el mejor pato de Praga, en un ambiente de bodega medieval. Una cena para dos con vino sale por 1500-2000 CZK. Reserva con días de antelación.
Gastronomía moderna y de fusión
Field: estrella Michelin, cocina checa reinterpretada. Menú degustación de 2500 CZK. Ingredientes locales y presentación impecable. Reserva con dos semanas de antelación.
La Degustation Boheme Bourgeoise: siete platos que cuentan la historia gastronómica checa. Una experiencia memorable por 3200 CZK. Si solo puedes permitirte una cena especial, que sea esta.
Eska: panadería artesanal con restaurante. Fermentaciones, granos antiguos y un brunch espectacular los fines de semana. Platos de 250-400 CZK.
Cafeterías históricas y de especialidad
Café Savoy: techos pintados de 1893, ambiente de época y brunch legendario. Los domingos hay que esperar 20-30 minutos, pero vale la pena. Presupuesto: 400-600 CZK.
Café Imperial: mosaicos art déco y desayunos de hotel de lujo abiertos al público. El huevo benedictino es perfecto. Reserva o ve temprano.
Muj Salek Kavy: la tercera ola del café en Vinohrady. Granos de tueste local y baristas apasionados. Café de 80-120 CZK.
Comer barato y bien
Kantyna: comida casera checa por peso. Señalas lo que quieres y pagas lo que pesa. Almuerzo completo por 150 CZK.
Havelska Trznice: mercado al aire libre con puestos de comida. Salchichas, fruta, quesos. Almuerzo rápido y económico.
Potrefena Husa: cadena de pubs con cerveza Staropramen de fábrica y comida decente. Platos de 140-220 CZK.
Qué probar: gastronomía de Praga
Platos principales
Svickova na smetane: el plato nacional. Solomillo de ternera en salsa de crema con verduras, servido con knedliky (bollos de pan cocido) y arándanos. Suena extraño, pero sabe increíble. Cada abuela tiene su receta secreta.
Veprove koleno: codillo de cerdo asado, crujiente por fuera y jugoso por dentro. Una ración para dos personas hambrientas. Viene con mostaza y rábano picante. Perfecto con cerveza negra.
Kachna: pato asado con chucrut rojo y knedliky. Los checos lo hacen mejor que los franceses, te lo discuto cuando quieras. La piel debe crujir y la carne, derretirse.
Kulajda: sopa cremosa de patatas, champiñones y eneldo con huevo escalfado. Reconfortante en invierno y sorprendentemente buena en verano. Cada restaurante la prepara de forma distinta.
Dulces y postres
Trdelnik: el pastel en espiral que verás en cada esquina. Sinceramente, es más turístico que tradicional, pero está rico recién hecho con helado o Nutella. Los checos no lo comen, pero tú disfrútalo.
Medovnik: tarta de miel con capas de crema. El postre checo auténtico que sí comen los locales. Busca versiones caseras en cafeterías fuera del centro.
Ovocne knedliky: bollos de masa rellenos de fruta (ciruela, fresa, arándano) con queso fresco y mantequilla derretida. Puede ser postre o plato principal en verano.
Bebidas
Cerveza checa: Pilsner Urquell, Staropramen y Budvar son las grandes. Pero prueba también cervezas de microcervecería: Matuska, Zichovec, Clock. La cerveza en Praga es más barata que el agua, literalmente. Pide maly (0,3 L) o velky (0,5 L).
Becherovka: licor de hierbas de Karlovy Vary. Un digestivo tradicional que sabe a Navidad. El chupito Beton (Becherovka con tónica) es popular en los bares modernos.
Slivovice: aguardiente de ciruela. Los checos lo toman como aperitivo. Fuerte (50 %), genuino, te calienta en invierno.
Secretos de Praga: consejos locales
Evita las trampas turísticas
Nunca cambies dinero en la calle ni en las casas de cambio de Karlova y Vaclavske Namesti. La tasa real, en febrero de 2026, es de 1 EUR = 25,2 CZK aproximadamente. Si te ofrecen 20 o menos, es una estafa. Usa cajeros de bancos checos (Ceska Sporitelna, CSOB, Komercni Banka) o cambia en una Exchange con un 0 % de comisión verificado.
Los restaurantes con fotos en el menú y personal agresivo en la puerta suelen ser malos y caros. Aléjate una calle del flujo turístico principal y los precios bajan un 40 %. La regla de oro: si ves checos comiendo ahí, está bien.
Trucos de transporte
El billete de 30 minutos (30 CZK) vale para metro, tranvía y autobús, con transbordos ilimitados. Para 3 días o más, el abono de 72 horas (310 CZK) sale rentable. Cómpralo en las máquinas del metro, nunca a revendedores. La app PID Litacka permite pagar con el móvil.
El tranvía 22 es el recorrido panorámico gratuito: pasa por el castillo, Mala Strana, el Teatro Nacional y Vinohrady. Mejor que cualquier bus turístico de 30 EUR.
Horarios y costumbres
Las tiendas cierran a las 18-19 h entre semana, antes los sábados, y permanecen cerradas los domingos, salvo los centros comerciales. Los museos cierran los lunes. Los checos cenan temprano, de 18 a 20 h. Después de las 21 h encontrarás restaurantes abiertos, pero con las cocinas a punto de cerrar.
La propina es del 10 % en restaurantes y un redondeo en los bares. Si pagas con tarjeta, deja la propina en efectivo o dile al camarero cuánto cobrar en total.
Lugares secretos
Los jardines Vrtba abren hasta las 19 h y ofrecen la mejor vista de Mala Strana, con menos del 5 % de los turistas que tiene Petrin. La biblioteca del Clementinum requiere reserva en línea, pero sus frescos barrocos son espectaculares. El bar Hemingway esconde uno de los mejores cócteles de Europa en un sótano sin cartel.
Los domingos por la mañana, el parque Letna se llena de familias locales que hacen brunch en los quioscos. Es la Praga real, sin una sola tienda de souvenirs.
Transporte y conectividad
Desde el aeropuerto
El aeropuerto Vaclav Havel está a 17 km al oeste del centro. Estas son las opciones, de menor a mayor precio:
Autobús 119 más metro: 40 CZK, 45 minutos al centro. El 119 va a Nadrazi Veleslavin (línea A, verde). Frecuencia de cada 5-10 minutos, de 4 de la mañana a medianoche. La opción más económica.
Airport Express: 100 CZK, 35 minutos a la estación central. Cómodo si tu hotel está cerca de Hlavni Nadrazi. Pasa cada 30 minutos.
Taxi, Uber o Bolt: 500-700 CZK al centro, 25-35 minutos según el tráfico. Uber y Bolt funcionan bien y son más baratos que los taxis oficiales. Acuerda el precio antes si usas taxi.
Moverse por la ciudad
El transporte público de Praga es excelente. Tres líneas de metro (A verde, B amarilla, C roja), decenas de líneas de tranvía y autobuses para las zonas periféricas. Funciona de 5 de la mañana a medianoche. Los tranvías nocturnos (números 91-99) cubren la madrugada cada 30 minutos.
El centro histórico es compacto y peatonal. Stare Mesto se recorre en 20 minutos a pie. De la Plaza de la Ciudad Vieja al castillo hay 25 minutos caminando, cruzando el Puente de Carlos. Solo necesitas transporte para los barrios alejados o para subir a Petrin.
Billetes y tarifas
Billete de 30 minutos: 30 CZK. Billete de 90 minutos: 40 CZK. Abono de 24 horas: 120 CZK. Abono de 72 horas: 310 CZK. Los niños de hasta 6 años viajan gratis, y de 6 a 15 años pagan la mitad. Valida tu billete en las máquinas amarillas al entrar o te arriesgas a una multa de 1500 CZK.
Wifi y conectividad
El wifi gratuito en cafeterías, restaurantes y hoteles es lo habitual. El metro tiene wifi en todas las estaciones (red _wifi.pmd.cz). Para datos móviles, las eSIM de Airalo o Holafly cuestan 10-15 EUR por 5 GB y funcionan a la perfección. Operadores locales como Vodafone CZ ofrecen SIM turísticas por 300 CZK con 10 GB.
Excursiones fuera de Praga
La estación central Hlavni Nadrazi conecta con toda Chequia. Hay trenes a Kutna Hora (1 h, 100 CZK), Karlovy Vary (3 h, 200 CZK) y Brno (2,5 h, 250 CZK). Regiojet y Flixbus ofrecen autobuses cómodos a Cesky Krumlov (3 h, 200 CZK), Viena (4 h, 400 CZK) y Dresde (2 h, 300 CZK). Reserva en línea para conseguir mejores precios.
Para quién es Praga: resumen
Ideal para: parejas románticas que buscan arquitectura de cuento y cenas a la luz de las velas. Amantes de la historia y la cultura centroeuropea. Viajeros con presupuesto medio que quieren calidad sin arruinarse. Fanáticos de la cerveza artesanal. Fotógrafos obsesionados con los tejados rojos y las torres góticas.
Menos recomendable para: quien busca playa y clima cálido. Viajeros que detestan las multitudes turísticas, a menos que visiten en temporada baja. Familias con niños muy pequeños, porque el empedrado dificulta los carritos.
Duración recomendada: 3-4 días para lo esencial, 6-7 días incluyendo excursiones. Praga recompensa la calma: los mejores momentos llegan cuando dejas de tachar atracciones y, simplemente, caminas sin rumbo por sus calles medievales.
Presupuesto diario: mochilero, 40-60 EUR; viajero medio, 80-120 EUR; lujo, más de 200 EUR. Praga sigue siendo más económica que París, Roma o Barcelona, sobre todo fuera del triángulo turístico.
