Lille
Lille: la capital cultural de la Flandes francesa
Lille es la cuarta ciudad más grande de Francia y la capital de la región de Hauts-de-France, muy cerca de la frontera con Bélgica. Esta metrópolis dinámica combina un rico legado flamenco, una arquitectura del siglo XVII que impresiona y una cultura urbana muy contemporánea. El casco antiguo, con su magnífica Grand'Place, el Palacio de Bellas Artes de primer nivel y sus pintorescas calles empedradas, atrae a viajeros de todo el mundo. Cada primer fin de semana de septiembre, la Braderie de Lille —el mayor mercadillo de Europa— convierte la ciudad en una enorme fiesta.
Historia de Lille: de plaza comercial flamenca a metrópolis francesa
La historia de Lille se remonta al año 640, cuando se fundó un pequeño asentamiento en una isla del río Deûle; de ahí viene el nombre de la ciudad (L'Isle significa «la isla»). En el siglo X, Lille ya se había convertido en la capital del Condado de Flandes y pronto creció como un importante centro comercial gracias a su ubicación estratégica, en el cruce de las rutas entre Francia, los Países Bajos e Inglaterra.
A lo largo de los siglos, la ciudad cambió de manos muchas veces: perteneció a los Duques de Borgoña, después a los Habsburgo, y formó parte de los Países Bajos Españoles. En 1667, tras un breve asedio, las fuerzas de Luis XIV tomaron Lille, que quedó anexionada definitivamente a Francia por el Tratado de Aquisgrán en 1668. Fue entonces cuando el gran ingeniero militar Vauban levantó aquí una de sus fortalezas más imponentes: la Ciudadela, a la que llamó «la reina de las ciudadelas».
La Revolución Industrial y la prosperidad
El siglo XIX trajo a Lille un auge industrial. La ciudad se convirtió en uno de los mayores centros textiles de Francia, con producción de algodón, lino y lana. Las fábricas y las manufacturas se multiplicaron y la población creció a gran velocidad. Esa riqueza industrial se reflejó en la arquitectura: muchas de las magníficas mansiones y edificios públicos que aún hoy adornan la ciudad se construyeron en aquel período.
Las pruebas del siglo XX y el renacimiento
Las dos Guerras Mundiales causaron graves daños a Lille. Durante la Primera Guerra Mundial, las fuerzas alemanas ocuparon la ciudad de 1914 a 1918. La Segunda Guerra Mundial trajo también destrucción y ocupación. La posguerra fue una época de reconstrucción, y el verdadero renacimiento de la ciudad llegó en la década de 1990, cuando se abrió el Eurotúnel y el tren de alta velocidad conectó Lille con París, Londres y Bruselas. En 2004, Lille fue nombrada Capital Europea de la Cultura, lo que dio un fuerte impulso a su desarrollo.
Grand'Place: el corazón del viejo Lille
La Grand'Place, llamada oficialmente Place du Général de Gaulle, es el centro de la vida pública de Lille. Esta majestuosa plaza está rodeada de imponentes edificios barrocos flamencos de los siglos XVII y XVIII. En el centro se alza la Columna de la Diosa, un monumento al asedio de Lille por las tropas austriacas en 1792, cuando los habitantes lograron rechazar el ataque.
La Vieja Bolsa: una joya del Renacimiento flamenco
La Vieille Bourse (Vieja Bolsa) es, sin duda, el edificio más bello de Lille y uno de los mejores ejemplos de arquitectura renacentista flamenca de Francia. Construida entre 1652 y 1653 por el arquitecto Julien Destrée, la bolsa la forman 24 casas idénticas que rodean un patio interior. Las fachadas están decoradas con esculturas, pilastras, guirnaldas y cartelas que representan frutas y flores.
El patio interior de la Vieja Bolsa es uno de los rincones con más encanto de Lille. Allí funciona a diario un mercado de libros de segunda mano donde se pueden encontrar ediciones raras y grabados. Por las tardes y los fines de semana, el patio se transforma en una pista de tango: los bailarines locales se reúnen al aire libre y crean un ambiente romántico inigualable.
La Grand'Garde y el Théâtre du Nord
En el lado opuesto de la Grand'Place se encuentra el edificio de la Grand'Garde, un antiguo cuartel de la guardia real construido en 1717. Hoy alberga una sede del Théâtre du Nord. El edificio está realizado en estilo clásico flamenco, con su característico frontón escalonado. Cerca se levanta el imponente edificio del periódico La Voix du Nord, con su famoso reloj y su letrero de neón.
El Palacio de Bellas Artes: el segundo museo de Francia
El Palais des Beaux-Arts de Lille es el segundo museo de arte más grande de Francia, después del Louvre. Instalado en un monumental edificio del siglo XIX en la Place de la République, el museo alberga una impresionante colección de pintura, escultura y artes decorativas que abarca desde la Edad Media hasta el siglo XX.
La colección de pintura
La colección de pintura del museo reúne obras maestras de artistas europeos: Rubens, Van Dyck, Goya, El Greco, David, Delacroix, Courbet, Monet, Renoir y muchos otros. La pintura flamenca y holandesa del siglo XVII está especialmente bien representada, algo nada extraño en una ciudad con semejante historia. No te pierdas el famoso «Descendimiento de la Cruz» de Rubens ni las obras de los maestros del Renacimiento del Norte.
Los planos en relieve
Una parte singular de la colección son los planos en relieve de ciudades fortificadas (Plans-Reliefs), creados en los siglos XVII y XVIII con fines militares. Estas maquetas a escala de ciudades y fortalezas, realizadas con una precisión notable, permiten ver cómo eran las ciudades francesas y belgas hace tres o cuatro siglos. La colección incluye planos de Lille, Calais, Dunquerque, Ypres y otras ciudades de la región.
Vieux Lille: un paseo por la historia
El Vieux Lille (Viejo Lille) es un laberinto de calles estrechas y empedradas rodeadas de magníficas mansiones de los siglos XVII y XVIII, levantadas con ladrillo rojo y amarillo. Este barrio, cuidadosamente restaurado en las últimas décadas, es hoy uno de los más de moda y caros de la ciudad, lleno de boutiques, tiendas de antigüedades, restaurantes y cafés.
La Rue de la Monnaie y sus tesoros
La Rue de la Monnaie es una de las calles más bonitas del Vieux Lille. Allí encontrarás la Maison Gilles de Bois, conocida también como la «Casa de la Bruja» por su singular mirador de madera del siglo XVII. Cerca se alza la lujosa mansión Rang du Beauregard, uno de los mejores ejemplos de arquitectura flamenca de la ciudad.
La Place Louise de Bettignies
Esta acogedora plaza, que lleva el nombre de una heroína de la Resistencia francesa, es un ejemplo típico de arquitectura urbana flamenca. Los edificios, con sus característicos frontones escalonados, su ladrillo rojo y su piedra blanca, crean un ambiente único. Da gusto sentarse en uno de sus cafés y observar la vida tranquila del Viejo Lille.
La catedral Notre-Dame de la Treille
La basílica Notre-Dame de la Treille es la principal iglesia católica de Lille, dedicada a la patrona de la ciudad. Las obras de la catedral comenzaron en 1854 en estilo neogótico, pero no concluyeron hasta 1999, tras largas interrupciones y cambios de proyecto. Su moderna fachada occidental, de mármol translúcido y acero inoxidable, diseñada por el arquitecto Pierre-Louis Carlier, contrasta de forma llamativa con el interior neogótico.
La Ciudadela de Vauban: una obra maestra de la arquitectura militar
La Ciudadela de Lille, construida entre 1667 y 1670 según los planos del mariscal Vauban, es uno de los ejemplos mejor conservados de arquitectura militar del siglo XVII. Vauban la llamó «la reina de las ciudadelas» y hoy sigue siendo una instalación militar en activo, sede del Cuartel General del Cuerpo de Despliegue Rápido de la OTAN.
El parque de la Ciudadela
Aunque la fortaleza en sí está cerrada al público (salvo en contadas visitas guiadas), el parque que la rodea, de 60 hectáreas, sí está abierto. El Bois de Boulogne de Lille, como a veces se le llama, es un lugar de recreo muy querido por los habitantes. Puedes pasear por sus senderos sombreados, dar un paseo en barca por los canales, visitar el zoo o, sencillamente, hacer un picnic sobre el césped.
El Lille moderno: Euralille y el barrio europeo
Más allá de su centro histórico, Lille presume de proyectos arquitectónicos contemporáneos de primer nivel. El barrio de Euralille, construido en la década de 1990 en torno a la estación de Lille-Europe, encarna la nueva cara de la ciudad.
La arquitectura de Euralille
En el proyecto de Euralille trabajaron estrellas de la arquitectura internacional: Rem Koolhaas, Jean Nouvel, Christian de Portzamparc. El centro comercial Euralille, las torres Lille Europe, el futurista edificio del banco Crédit Lyonnais... todo ello crea un contraste llamativo con la arquitectura flamenca del casco antiguo. Resulta especialmente impresionante el edificio de la estación de TGV Lille-Europe, que conecta la ciudad con París, Londres y Bruselas.
El Lille Grand Palais
El Lille Grand Palais es el mayor centro de congresos y exposiciones del norte de Francia. Allí se celebran conciertos, exposiciones, conferencias y eventos deportivos. El edificio, diseñado por el arquitecto Rem Koolhaas, es una pieza importante de la imagen contemporánea de la ciudad.
Gastronomía de Lille: tradiciones flamencas
La cocina de Lille se compone de platos flamencos contundentes que reconfortan en los fríos días de invierno. Aquí reina la cultura de la cerveza (en lugar del vino, como en el sur de Francia), y muchos platos se preparan con ella. La ciudad es famosa, además, por sus quesos, sus embutidos y, cómo no, sus legendarios gofres.
Carbonnade flamande
La carbonnade flamande es el plato estrella de la región. Este estofado de carne se prepara con cerveza oscura, cebolla, mostaza y especias. La carne queda increíblemente tierna tras varias horas de cocción lenta. Se sirve tradicionalmente con patatas fritas o puré de patata.
Potjevleesch
El potjevleesch es un plato frío de carne, hecho con varios tipos de carne (pollo, conejo, ternera, cerdo) cubiertos de gelatina. Se prepara en ollas de barro y se sirve frío con patatas fritas. El nombre se traduce del flamenco como «pequeña olla de carne».
Welsh
El Welsh es un sándwich tostado con queso cheddar fundido en cerveza, normalmente con jamón añadido. Este plato contundente llegó de Gales, pero se ha vuelto parte esencial de la cocina local. Se sirve con patatas fritas y ensalada.
Maroilles y mimolette
El norte de Francia es famoso por sus quesos de olor intenso. El maroilles es uno de los quesos más olorosos de Francia, de corteza entre roja y anaranjada e interior blando. La mimolette es un característico queso naranja, a menudo curado hasta quedar muy duro, de sabor terroso y a frutos secos.
Gofres de Lille
Las gaufres de Lille, o merveilleux, son los famosos gofres de la ciudad. A diferencia de los gofres belgas de Lieja, son más finos y crujientes, a menudo con azúcar de vainilla o cubiertos de chocolate. También es popular el merveilleux, un postre de dos piezas de merengue unidas con nata montada.
La cerveza
Lille es la capital de la cerveza francesa. Aquí se elaboran decenas de variedades, desde ales ligeras hasta cervezas oscuras y fuertes. Goza de especial popularidad la bière de garde, una cerveza de guarda típica de la región, junto a numerosas variedades artesanales de las cervecerías locales. Prueba la cerveza local en uno de los estaminets tradicionales, los pubs flamencos.
La Braderie de Lille: el mayor mercadillo de Europa
La Braderie de Lille es el mayor mercadillo de Europa y se celebra cada año el primer fin de semana de septiembre. Su historia abarca más de 800 años: en la Edad Media se permitía a los criados vender una vez al año las pertenencias viejas de sus amos.
Dimensiones y ambiente
Durante dos días y dos noches, Lille se convierte en un mercado inmenso. Más de 10.000 vendedores se reparten a lo largo de 100 kilómetros de calles, y entre 2 y 3 millones de visitantes acuden a regatear por antigüedades, artículos vintage, libros y todo tipo de mercancías. Por tradición, en la Braderie se comen mejillones con patatas fritas: al final del mercado, los restaurantes compiten por ver quién amontona la pila más alta de conchas vacías.
Información práctica para viajeros
Cómo llegar
Lille es uno de los mejores nudos de transporte de Europa. Desde París, en TGV se tarda solo una hora. Desde Londres, en Eurostar, 1 hora y 20 minutos; desde Bruselas, unos 35 minutos. Lille tiene dos estaciones de tren: Lille-Flandres, para los trenes regionales, y Lille-Europe, para los servicios de alta velocidad. El gran aeropuerto más cercano es el de París-Charles de Gaulle, desde donde se puede llegar a Lille en TGV.
Transporte urbano
El centro de Lille es compacto y perfecto para recorrer a pie. El metro de Lille fue el primer sistema del mundo totalmente automatizado (sin conductor), inaugurado en 1983. Dos líneas de metro, dos de tranvía y una red de autobuses cubren toda la ciudad y sus alrededores. Para los turistas resulta cómodo el Pass Lille, que ofrece viajes ilimitados y descuentos en museos.
Cuándo visitar
Lille está bien en cualquier época del año. La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son los mejores momentos para visitarla: clima suave y menos turistas. El primer fin de semana de septiembre se celebra la famosa Braderie, pero ten en cuenta que la ciudad se llena y los hoteles se reservan con meses de antelación. El mercado navideño de diciembre crea un ambiente mágico. En verano (julio-agosto) el tiempo es agradable, pero muchos habitantes se van de vacaciones.
Dónde alojarse
El Vieux Lille es la zona con más encanto para alojarse, aunque también la más cara. El área en torno a la estación de Lille-Flandres es cómoda para quienes piensan viajar mucho. Euralille ofrece hoteles modernos de categoría business. Para los viajeros con presupuesto ajustado, los hoteles y albergues cercanos a la estación de metro Republique-Beaux Arts son una buena opción.
Los alrededores de Lille
Roubaix y Tourcoing
Las ciudades satélite de Roubaix y Tourcoing, conectadas con Lille por metro, resultan interesantes por su patrimonio industrial. En Roubaix no dejes de visitar La Piscine, un museo de arte instalado en una antigua piscina Art Déco. En Tourcoing merecen una visita el Museo de Bellas Artes y la arquitectura del siglo XIX.
Brujas y Gante
Gracias a la cercanía de la frontera belga, desde Lille es muy fácil hacer excursiones de un día a ciudades belgas. Brujas, la «Venecia del Norte» con sus canales y su arquitectura medieval, queda a una hora en tren, más o menos. Gante, con su magnífico castillo y su animado ambiente estudiantil, está aún más cerca.
Campos de batalla de la Primera Guerra Mundial
La región que rodea a Lille conserva el recuerdo de la Primera Guerra Mundial. Ypres (Ieper), en Bélgica, a una hora aproximadamente, reúne escenarios de sangrientas batallas, numerosos monumentos y el Museo In Flanders Fields. La ceremonia vespertina de la Puerta de Menin, donde cada día suena el toque de silencio en memoria de los caídos, es una experiencia conmovedora e inolvidable.
Lille para distintos tipos de viajeros
Para los amantes del arte
Además del Palacio de Bellas Artes, Lille tiene varios museos más muy interesantes. El LaM (Lille Métropole Musée d'art moderne), en el suburbio de Villeneuve-d'Ascq, posee una impresionante colección de arte moderno, con obras de Picasso, Braque y Modigliani. El Museo Hospice Comtesse, en un edificio del siglo XV, muestra la vida de la burguesía flamenca de siglos pasados.
Para los sibaritas
Lille es un paraíso para los amantes de la buena mesa. Empieza el día con un gofre en Meert, una pastelería que funciona desde 1761. Come en un estaminet tradicional, una taberna flamenca de mesas de madera y platos auténticos. Prueba distintas variedades de cerveza local en uno de los bares artesanales. Y no te olvides de visitar el Mercado de Wazemmes, el más grande de la ciudad, con su sección de productos frescos y su zona de mercadillo. Lille y Lyon son los dos grandes centros gastronómicos de Francia, aunque con tradiciones culinarias completamente distintas.
Para las familias
Lille es una ciudad acogedora para las familias. El zoo gratuito del parque de la Ciudadela encanta a los más pequeños. El Museo de Historia Natural muestra la fauna de la región. El parque de atracciones Patte d'Oie ofrece carruseles y juegos. Y un paseo en barca por los canales de Lille permite ver la ciudad desde el agua.
Para los compradores
El Vieux Lille es un paraíso para los aficionados a las compras. La Grande Chaussée y la Rue de la Monnaie están llenas de boutiques de moda y tiendas de antigüedades. Euralille cuenta con un gran centro comercial. Y en el mercadillo de Wazemmes de los domingos puedes encontrar piezas vintage únicas. No olvides los productos locales: quesos, cerveza, gofres y chocolate son recuerdos estupendos de Lille.
Consejos de viaje
- La pastelería Meert, en la Rue Esquermoise, es una parada obligada para cualquier goloso: sus famosos gofres no decepcionan
- El baile de tango se celebra en el patio de la Vieja Bolsa los fines de semana: anímate a bailar o simplemente observa
- El Palacio de Bellas Artes es gratuito el primer domingo de cada mes
- Si vas a la Braderie, reserva el hotel con al menos 3 o 4 meses de antelación
- El Mercado de Wazemmes abre los martes, jueves y domingos: el domingo es el día más concurrido
- Para las excursiones de un día a Brujas o Gante, compra los billetes de ida y vuelta con antelación: sale más barato
- Muchas tiendas y restaurantes cierran los lunes
- Los habitantes hablan con un acento norteño muy marcado (el ch'ti), pero entienden el francés estándar a la perfección
- En invierno, lleva ropa de abrigo: el viento del mar hace que el clima sea bastante duro
- Prueba la cerveza local en uno de los estaminets del Vieux Lille: el ambiente es algo especial
Lille es una ciudad de contrastes y sorpresas. Aquí el legado flamenco se mezcla a la perfección con el chic francés, las calles medievales conviven con la arquitectura más moderna, y la contundente cocina del norte se completa con una repostería exquisita. Su cercanía a París, Londres y Bruselas hace de Lille una base ideal para descubrir el norte de Europa. Pero la propia ciudad merece varios días de exploración sin prisas: su rica historia, sus tesoros culturales y su cálida hospitalidad no te dejarán indiferente.