Colmar
Colmar: la capital de cuento de los vinos alsacianos
Colmar es una ciudad que parece salida de un cuento medieval. En plena Alsacia, cautiva al viajero con sus coloridas casas de entramado de madera, sus románticos canales y sus acogedoras calles empedradas. Esta ciudad de unos 70.000 habitantes está considerada una de las más bellas de Francia y es la capital no oficial de los célebres vinos alsacianos. En Colmar, la elegancia francesa se funde con la calidez alemana y crea un ambiente único en el mundo.
Historia de Colmar: entre dos culturas
La historia de Colmar es la de dos culturas, la francesa y la alemana, que durante siglos se han disputado la influencia en esta región. La ciudad se menciona por primera vez en el año 823 con el nombre de Columbarium (palomar). En la Edad Media, Colmar se convirtió en ciudad imperial libre del Sacro Imperio Romano y prosperó gracias al comercio de vino y textiles.
Tras la Guerra de los Treinta Años, en 1648, Alsacia pasó a Francia según la Paz de Westfalia. Sin embargo, después de la Guerra Franco-Prusiana de 1870-1871, la región fue anexionada por Alemania y siguió siendo alemana hasta el final de la Primera Guerra Mundial. La Segunda Guerra Mundial trajo otra ocupación, y solo en 1945 Colmar regresó definitivamente a Francia. Esta historia turbulenta ha dejado una huella imborrable en la arquitectura, la gastronomía y la cultura de la ciudad.
Patrimonio arquitectónico
Sorprendentemente, Colmar apenas sufrió daños durante las dos guerras mundiales, lo que permitió conservar su arquitectura medieval en su estado original. Hoy, el casco antiguo es un auténtico museo al aire libre con más de 200 edificios históricos que datan de los siglos XIV al XVIII.
La Pequeña Venecia: el corazón romántico de la ciudad
La Pequeña Venecia (Petite Venise) es el barrio más fotogénico de Colmar y, quizá, de toda Alsacia. Este pintoresco rincón se extiende a lo largo del canal del río Lauch, que antiguamente servía para transportar mercancías. Las coloridas casas de entramado de madera se reflejan en las tranquilas aguas del canal y componen una imagen digna del pincel de un artista.
Paseos en barca
La mejor manera de conocer la Pequeña Venecia es dar un paseo en una barca tradicional de fondo plano. Un recorrido de media hora por los canales permite ver la ciudad desde una perspectiva inusual y escuchar historias sobre la vida de los pescadores y curtidores que poblaron en su día estas orillas. Los paseos al atardecer resultan especialmente románticos, cuando las fachadas de las casas se bañan en una luz suave.
Barrio de los Curtidores
El Barrio de los Curtidores (Quartier des Tanneurs) linda con la Pequeña Venecia. Aquí, en los siglos XVII y XVIII, vivían y trabajaban los artesanos del cuero. Las casas estrechas y altas con los pisos superiores abiertos no son un elemento decorativo, sino una necesidad funcional: los desvanes se usaban para secar las pieles ya tratadas.
Museo Unterlinden: una obra maestra del arte universal
El Museo Unterlinden es el principal atractivo cultural de Colmar y uno de los museos más visitados de Francia fuera de París. Instalado en un antiguo convento dominico del siglo XIII, alberga un auténtico tesoro del arte universal.
Retablo de Isenheim
La pieza estrella del museo es el Retablo de Isenheim, de Matthias Grünewald (hacia 1512-1516). Este grandioso políptico está considerado una de las mayores obras maestras del Renacimiento del Norte. Sus imágenes expresivas, sobre todo la escena de la Crucifixión, impresionan por su fuerza emocional y su maestría de ejecución. Los historiadores del arte comparan el impacto de esta obra con el de Miguel Ángel y Rembrandt.
Otras colecciones
Además del retablo, el museo cuenta con una rica colección de arte medieval y renacentista del Alto Rin, hallazgos arqueológicos que van de la prehistoria al período galo-romano, y arte contemporáneo en una nueva ala diseñada por los arquitectos Herzog & de Meuron.
Casco antiguo: una joya arquitectónica
Pasear por el centro histórico de Colmar es viajar en el tiempo. Cada calle, cada casa, cuenta su propia historia.
Casa Pfister
La Casa Pfister (Maison Pfister), construida en 1537, es uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad. Su mirador de esquina, con la fachada pintada y la galería de madera, es un bello ejemplo de la arquitectura renacentista alsaciana. La casa debe su nombre a la familia de sombrereros que la poseyó en el siglo XIX.
Casa de las Cabezas
La Casa de las Cabezas (Maison des Têtes), de 1609, asombra con su fachada decorada con 106 cabezas y máscaras esculpidas. Este edificio del Renacimiento alemán fue en su día la bolsa del comercio y hoy alberga un hotel de lujo.
Colegiata de San Martín
La iglesia de San Martín es el templo principal de Colmar y se construyó entre los siglos XIII y XIV. Su silueta gótica, con torres asimétricas, domina el paisaje urbano. En su interior se conservan magníficas vidrieras del siglo XIV y un órgano barroco del siglo XVIII.
Vinos alsacianos: viaje por los viñedos
Colmar está en pleno corazón de la célebre Ruta del Vino de Alsacia (Route des Vins d'Alsace), un recorrido de 170 kilómetros entre pintorescos viñedos y encantadores pueblos. Con razón se la considera la capital vinícola de la región.
Variedades famosas
Los vinos alsacianos se distinguen del resto de vinos franceses. Aquí se producen sobre todo variedades blancas, cada una con su propio carácter: el Riesling, seco y mineral; el Gewürztraminer, aromático y especiado; el Pinot Gris, rico y elegante; y el Sylvaner, ligero y refrescante. Todos los vinos se embotellan en las características botellas alargadas llamadas flûtes.
Catas de vino
En Colmar y sus alrededores hay docenas de bodegas (caves) donde se pueden degustar y comprar vinos locales. Muchas fincas familiares existen desde hace varias generaciones y comparten encantadas los secretos de la viticultura. Merece la pena visitar los pueblos de Riquewihr, Eguisheim y Kaysersberg, perlas de la Ruta del Vino.
Gastronomía: el sabor de Alsacia
La cocina alsaciana es una asombrosa fusión entre el refinamiento francés y la contundencia alemana. Colmar es el lugar perfecto para descubrir las delicias regionales.
Platos típicos
Choucroute: chucrut con un surtido de cerdo y embutidos, servido con patatas y Riesling alsaciano. Baeckeoffe: guiso de tres tipos de carne con patatas, marinados en vino blanco. Tarte flambée o Flammkuchen: una torta fina con nata, cebolla y beicon, el equivalente alsaciano de la pizza. Kougelhopf: un bizcocho tradicional en forma de turbante, con pasas y almendras.
Las winstub
Una winstub es un restaurante de vinos tradicional alsaciano, con paneles de madera, manteles a cuadros y ambiente hogareño. Sirven platos regionales acompañados de vinos locales. Es el mejor sitio para sentir el alma de la gastronomía alsaciana.
Mercados navideños: magia invernal
Colmar es famosa por sus mercados navideños, que transforman la ciudad en un auténtico cuento de invierno desde finales de noviembre hasta finales de diciembre. Están entre los más bonitos de Francia.
Cinco mercados
La ciudad acoge cinco mercados temáticos: en la Place des Dominicains se venden adornos navideños y regalos; en la Place de l'Ancienne Douane, delicias regionales; y en la Pequeña Venecia, productos de artesanos locales. Cada mercado tiene su propio ambiente, pero a todos los une el aroma del vino caliente y el pan de jengibre.
Iluminación festiva
Todo el casco antiguo se adorna con cientos de miles de luces y guirnaldas. Las casas de entramado de madera, los canales y las estrechas calles adquieren un brillo mágico. Muchos consideran que, en Navidad, Colmar es la ciudad más bonita de Europa en esta época del año.
Museo Bartholdi: el padre de la Estatua de la Libertad
Colmar es la ciudad natal de Frédéric Auguste Bartholdi, el escultor que creó la célebre Estatua de la Libertad. El museo dedicado a su vida y su obra está instalado en la casa donde nació en 1834.
Exposición
El museo exhibe maquetas y bocetos de las principales obras de Bartholdi, incluidas réplicas a escala de la Estatua de la Libertad, el León de Belfort y otros monumentos. Documentos y objetos personales narran la vida del escultor, así como la compleja historia de la creación de su obra más célebre.
Réplica de la Estatua de la Libertad
En la entrada norte de la ciudad se alza una réplica de 12 metros de la Estatua de la Libertad. Es un lugar muy popular para hacerse fotos y un homenaje al hijo más célebre de Colmar.
Alrededores de Colmar
Colmar es una base ideal para explorar Alsacia. A unas pocas decenas de kilómetros hay pueblos pintorescos, castillos y bellezas naturales.
Eguisheim
Eguisheim, a 7 km de Colmar, ha sido elegido en varias ocasiones el pueblo más bello de Francia. Sus calles concéntricas rodean un castillo medieval, y las coloridas casas se cubren de flores. Es la cuna de la viticultura alsaciana.
Riquewihr
Riquewihr es otra joya de la Ruta del Vino, a 15 km de Colmar. El pueblo ha conservado por completo su aspecto medieval, con murallas, torres y casas de entramado de madera del siglo XVI.
Castillo de Haut-Koenigsbourg
El Castillo de Haut-Koenigsbourg, a 25 km de Colmar, es una impresionante fortaleza en lo alto de una montaña. Restaurado a principios del siglo XX por orden del káiser Guillermo II, ofrece una visión de la arquitectura militar medieval y vistas panorámicas de la llanura alsaciana.
Estrasburgo
La capital de Alsacia, Estrasburgo, está a solo 70 km de Colmar. Su magnífica catedral, las instituciones europeas y el encantador barrio de la Petite France merecen una visita aparte.
Información práctica
Cómo llegar
El aeropuerto principal más cercano es el de Basilea-Mulhouse-Friburgo (EuroAirport), a 60 km. Desde París, el tren de alta velocidad TGV llega a Colmar en 2,5 horas. Desde Estrasburgo, 30 minutos en tren regional. En coche desde Lyon, unas 4 horas por autopista.
Cuándo visitar
Colmar es preciosa en cualquier época del año. La primavera (abril-mayo): floración de jardines y viñedos. El verano (junio-agosto): clima cálido y festivales, aunque con mucho turismo. El otoño (septiembre-octubre): vendimia, colores dorados y fiestas del vino. El invierno (finales de noviembre-diciembre): mágicos mercados navideños.
Dónde alojarse
En el casco antiguo, para sumergirse en el ambiente medieval. Cerca de la estación de tren, una opción cómoda para hacer excursiones por la región. Muchos eligen hoteles en los pueblos cercanos de la Ruta del Vino para combinar tranquilidad y cercanía a los viñedos.
Cómo moverse
El centro histórico es compacto e ideal para pasear. Para recorrer la Ruta del Vino, lo más cómodo es alquilar un coche. La región cuenta con una red de rutas ciclistas.
Colmar para distintos viajeros
Para los amantes de la historia y la arquitectura
El casco antiguo con sus casas de entramado de madera, el Museo Unterlinden con el Retablo de Isenheim, iglesias y edificios históricos de varias épocas.
Para los gourmets y los amantes del vino
Catas en la Ruta del Vino, winstub tradicionales, cocina regional y un mercado con productos locales.
Para los románticos
Paseos por la Pequeña Venecia, atardeceres sobre los canales y cenas a la luz de las velas en un entorno medieval.
Para las familias
Museo del Juguete, paseos en barca, visitas a parques de cigüeñas y rutas en bicicleta por los viñedos.
Consejos para el viajero
- Reserve el alojamiento con antelación para los mercados navideños: es temporada alta
- Calcule al menos 2-3 horas para visitar el Museo Unterlinden
- Las mejores fotos de la Pequeña Venecia salen a primera hora de la mañana o al atardecer
- En la Ruta del Vino, designe un conductor o reserve un tour organizado
- Pruebe la cerveza local: las cervecerías alsacianas son tan famosas como las bodegas
- Las tiendas cierran temprano: deje las compras para la primera mitad del día
- Mucha gente habla alemán y dialecto alsaciano, además de francés
- En los días de calor, busque el frescor de las iglesias y los museos: el aire acondicionado es poco habitual
- Compre el Alsace Pass para ahorrar en museos y atracciones
- No se pierda el queso Munster local: su sabor es único
Colmar es una ciudad de la que uno se enamora a primera vista. Su arquitectura de cuento, su rica historia, sus magníficos vinos y la hospitalidad de sus habitantes crean un ambiente que se queda grabado en la memoria para siempre. Tanto si vienes a pasar un fin de semana romántico, como a un tour gastronómico o a vivir un cuento de Navidad, Colmar te regalará recuerdos inolvidables. Es un lugar donde el tiempo parece haberse detenido, conservando para nosotros lo mejor de la historia y la cultura europeas.